El estado de los arroyos que atraviesan la región de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela es realmente desolador y preocupante y, sin dudas, exige la inmediata elaboración de un plan integral de saneamiento al igual que su urgente puesta en práctica, tal como han reclamado diversas entidades ambientalistas de la región en varias oportunidades. Pero la realidad muestra una lamentable indiferencia frente a esta grave problemática que, lejos de revertirse, se agrava con el paso del tiempo. Es conocido que los cursos de agua de la región continúan siendo un peligroso foco de afecciones para quienes deben vivir a sus veras, cerca de 85 mil personas que habitan en el ámbito de influencia de esos arroyos. Tales como el Conchitas, Jiménez, Las Piedras, Santo Domingo y otros cursos que derivan hacia ellos. De la crítica situación, que inquieta cada vez más a los especialistas por los graves problemas sanitarios que puede provocar, prácticamente no se salva ninguno de estos cursos de agua, la mayoría con un estado de abandono y de descuido, además de la falta de control sobre sus principales factores contaminantes. Los desechos Biólogos, ingenieros, químicos y sanitaristas comparten un diagnóstico francamente preocupante sobre la situación ambiental de los arroyos que cruzan la región. Sin generalizar, debe reconocerse como cierto que algunos vecinos que viven en las cercanías de estos cursos de agua son, al mismo tiempo, víctimas y victimarios. Por un lado, padecen los inconvenientes, incomodidades y riesgos derivados de la presencia de esas corrientes degradadas, mientras que por el otro, contribuyen a agravar el panorama por los desechos que arrojan en esas aguas. Sin embargo, los expertos no dudan en señalar que los dos mayores responsables del grado de contaminación que presentan los arroyos son algunas empresas, que siguen volcando clandestinamente sus residuos industriales, y el Estado, por la falta de profundización de los controles sobre la conducta de esas compañías. Niveles de contaminación Inclusive, se señala que hay cierta indiferencia acerca de esa problemática ambiental, por parte de las autoridades respectivas. Ello se refleja por caso en la ausencia en estos últimos años de un amplio, profundo e integral estudio oficial del estado de los arroyos y, específicamente, sobre los niveles de contaminación de los cursos de agua que recorren la región de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui.