Desde hace más de ocho meses, los vecinos de un sector de la ribera quilmeña padecen lo que califican como “un calvario”, debido a que, pese a pavimentarse algunas cuadras de la zona, en ese lugar han quedado “olvidado y peor que antes” con respecto a las calles, que en este caso no fueron pavimentadas. El problema se da en las calles 23 y 96, y adyacentes, de esa barriada quilmeña, a escasos metros de la avenida Cervantes y muy cerca de la rambla del Pejerrey Club. Allí, según los vecinos, “vinieron desde el municipio, con una empresa contratada, levantaron la tierra y los cascotes que habíamos puesto nosotros y pensábamos que iban a hacer la obra, pero la empresa se fue y dejó todo peor que antes”. Una de esas frentistas, María Laura Arenas, expresó que “recientemente hablamos con un funcionario municipal, Marchesini, del área de Obras y Servicios Públicos, quien nos dijo que no estaba el dinero para esas obras y que el asfalto no se iba a hacer si no lo votaban al intendente” de Quilmes actual.