Un doble robo vandálico dejó a la comunidad católica de Villa España inmersa en un profundo dolor. Se llevaron dinero de donaciones y rompieron cuatro imágenes santas que fueron talladas a mano hace más de 100 años.
Un inmenso dolor inundó a los vecinos del barrio Villa España de Berazategui, luego de que delincuentes robaran las donaciones de todo un año y destruyeran cuatro esculturas religiosas -de más de 100 años y talladas a mano- en la Iglesia Nuestra Señora de Luján, donde ya son nueve los robos que se registraron en menos de un año.

Se trató de un doble robo vandálico. En la primera oportunidad, delincuentes ingresaron por el campanario y saquearon todas las alcancías, en las cuales había dinero recolectado durante los últimos doce meses por medio de los aportes de los feligreses.

Tan sólo 48 horas después, desconocidos volvieron a ingresar y se ensañaron con todo lo que encontraron a su paso. En ese contexto, la bronca y la indignación rápidamente se transforman en tristeza ante una pérdida incalculable, no sólo porque se llevaron una importante suma de dinero destinada a remodelar la antigua parroquia, sino porque la imagen centenaria de San Roque quedó hecha trizas sin razón y las de María Reina, Santa Lucía y Santa Teresita resultaron dañadas.

Dichos símbolos de la fe cristiana habían sido entregados al templo berazateguense a poco de su inauguración, hace 118 años. Eso explica el pesar que siente el Padre Quique, quien está a cargo de la institución. "Las imágenes ya no se pueden reparar. Eran hermosas, de más de un metro y medio. Mi sentimiento es el mismo de la gente: impotencia y bronca", aseguró el sacerdote en diálogo con El Quilmeño.

Situación "desgastante"

Para Quique, la situación es "desgastante". "Los robos comenzaron entre setiembre y octubre del año pasado. Hasta la semana pasada había sido siete y ahora son nueve. Continuamente tenemos que volver a empezar", lamentó el párroco. Asimismo, aseguró: "Ya pusimos rejas y reforzamos las puertas, porque las primeras veces las habían forzado. Ahora vamos a tener que poner alarmas".

Por último, el padre Quique afirmó que "el reclamo es siempre el mismo, por más seguridad". "La gente viene a misa con miedo. Cada vez tenemos la parroquia más tiempo cerrada. La zona es muy insegura", sentenció el sacerdote, quien agregó que el Obispo de Quilmes -Monseñor Carlos Tissera- está "indignado y triste" por lo acontecido en las últimas horas.