El piloto del Cruce
Varela mejoró en las pruebas clasificatorias,
su auto en carrera
respondió y terminó
octavo con reconocimiento a su equipo de sus
pares de la categoría.
El piloto del Cruce Varela, Rodrigo González, volvió a ocupar un puesto dentro de los 10 de punta en la octava fecha que disputó el TC Rioplatense en el autódromo Roberto José Mouras de La Plata. Sobre los resultados en las diferentes pruebas, el corredor señaló que “en las pruebas clasificatorias mejoramos las actuaciones anteriores, pero la categoría es muy competitiva y mostró varios autos dentro de un segundo. De toda maneras, quedamos en el 15° puesto sobre un total de 35 autos”. En la serie largamos quintos y finalizamos cuartos, peleando la punta. Así que resultó muy entretenida. Ya en la competencia final, largando desde el puesto 12, la prueba fue bastante cortada debido a toques y despistes que se produjeron por la gran cantidad de aceite derramado en pista”. González, subrayó que “felizmente pudimos mantener un ritmo bastante parejo, el auto funcionó muy bien y por otra parte, le voy tomando la mano ya que reconozco que aún me falta experiencia. Considero que el octavo puesto que logré justificó la alegría del equipo y la mía; además seguimos sumando valiosos puntos porque pretendemos finalizar el año con un sólo dígito en el número de las puertas”. Le comentamos al piloto varelense que se lo ve bien encaminado y seguramente no se encuentra muy distante el momento de concretar sus anhelos. González, agregó que “no corro presionado pero tengo muy en cuenta a tanta gente que generosamente me brinda una mano muy grande, tales como el grupo de auspiciantes, los mecánicos Horacio, Nico y Rubén, por el gran trabajo efectuado y la gran predisposición en que todo detalle, hasta el más mínimo, sea supervisado y corregido. Tampoco me olvido que en el toque que padecí en la anterior competencia, los obligó a trabajar mucho para llegar a esta carrera con el auto impecable”. Un final apretado Indicó puntualmente, que “cuando la competencia se corta y debe ingresar el pace car, es difícil mantener la concentración y el ritmo, por supuesto con el tiempo esta situación la superé. En la última vuelta venía peleando el séptimo puesto con Marcelino, al que considero un excelente piloto, llegamos a la par a la curva del ingreso a la recta final y no logré superarlo, pero igualmente quedé muy contento. Mi mayor agradecimiento a mis padres, a mi abuelo, mi hermana, a mi novia, a Tato por su gran labor y a Franco. Son muchos, a todos muchas gracias”.