Marcelo Sánchez supo ser futbolista, aunque se retiró prontamente para dar paso a su vocación, donde ya cuenta con una extensa trayectoria como integrante de cuerpos técnicos que batallaron en el ascenso del fútbol argentino. Sin embargo, esas obligaciones nunca le impidieron seguir disfrutando dentro de la cancha con la pelota, tal como hace todos los fines de semana para Remís Varese, cuadro que milita en el Torneo para Superveteranos de Organización Don Bosco.
De arranque, aclaró que su aporte para el equipo es solo como jugador: "Me preguntan para dirigir, pero no quiero saber nada. Que lo haga otro, así yo puedo desconectar un poco. Nuestro DT sabe muchísimo y yo trato de divertirme con los muchachos".
Sobre su posición, quien fuera un clásico diez por izquierda confesó que "hoy juego donde me pongan. Es una cuestión que tomamos con responsabilidad, pero es para sacarnos un poco la pesadez de la semana". No obstante, se contradijo al observar que "vos en la previa te juntás, comés, te matás de risa, pero cuando empieza el partido ya te enojás y no lo disfrutás".
De todos modos, explicó que la bronca queda en el terreno de juego. "Después del partido te podés agarrar alguna calentura, pero somos de juntarnos y hasta ni hablar de lo que se jugó", precisó.
A la vez, el veterano de 46 años se refirió a la parte humana del conjunto: "Empecé a jugar este año con ellos y en verano salimos campeones en Ducilo. Se armó un lindo grupo y tratamos de terminar el campeonato oficial lo más arriba posible".
Y agregó una anécdota que pinta cómo viven los partidos en su familia: "Tengo dos nenas de 11 años que preguntan cómo te fue. Por ejemplo yo uso el número 14 porque una de las nenas me dijo que la use e iba a hacer un gol. Ese día metí un gol y quedó".
Recorrido por el ascenso
Si bien tuvo un breve paso como jugador en El Porvenir, Sánchez trascendió en el ascenso como ayudante de campo. Allí, pudo dirigir desde 1996 en Claypole, San Martín de Burzaco, Excursionistas, Lamadrid, Temperley y Berazategui, entre otros.
De todas esas instituciones, recordó que "en dupla con Antonio de Gregorio hicimos historia en el Tambero, al que ascendimos de Primera D a Primera C en una campaña memorable". "Hemos tenido un ascenso, quisiera saber cuántos técnicos lo tienen con grandes nombres", sacó chapa.
Y destacó su trabajo con De Gregorio: "Con el Tano me llevé de diez. Un tipo bárbaro, luchador e innovador de los sistemas tácticos. Nosotros en el 98 jugábamos en San Martín con línea de 3, que todavía no se usaba y éramos el único equipo en que los stoppers se iban al ataque". "A ese equipo lo agarramos anteúltimo y salimos segundos a un punto por detrás de Flandria, cuando el cinco era un tal Pichi Mercier", rememoró.
Incluso, se dio el gusto de ser observador de rivales para Julián Camino, quien fue asistente técnico de Alejandro Sabella en la Selección Nacional: "Fue cuando estaba en Villa San Carlos y generé una amistad con él, además de aprender muchísimo".