Tras más de un año de su estatización, pero sin un salvataje definitivo, en agosto se conocerá el nuevo propietario del predio.
Luego de más de un año de haber sido estatizada y de un fallido salvataje oficial, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 13 publicó un edicto y ordenó el remate de la papelera ex Massuh, luego devenida en Papelera Quilmes. En el edicto el juzgado citado convocó a realizar ofertas por las instalaciones de la planta de celulosa y papel ubicada en un predio con frente al Camino General Belgrano, en Quilmes Oeste, con una base de 24 millones de dólares. La ex planta fabril está montada sobre un terreno de 342.559 metros cuadrados y actualmente no se halla funcionando. Además, quien se haga cargo de las instalaciones deberá resolver cómo desalojar a un grupo de personas que habitan en casillas precarias de madera en ese predio. El juzgado recibirá las ofertas hasta el 9 de agosto venidero y la apertura de los sobres de los posibles oferentes se hará al día siguiente. La ex fábrica fue fundada por Héctor Massuh, ex titular de la UIA, en 1998, llegó a ocupar casi mil trabajadores y a fabricar mensualmente 4000 toneladas de papel y llegó a ser una de las principales productoras de papel en el país. Tras problemas económicos y financieros, la firma fue estatizada y se conformó un fideicomiso que la convirtió en Papelera Quilmes, por orden del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Ese fideicomiso estuvo conformado por la ANSES, Nación fideicomiso, el gremio papelero y el propio Massuh. La firma ya venía en concurso preventivo desde 1999. Ya en 2008 había dejado de pagar los sueldos al personal. Sin embargo, no pudo superar un pasivo de 249 millones de dólares, luego pesificados, en su mayoría contra los bancos Nación, Provincia y Ciudad, y una deuda posconcursal de 40 millones de dólares. Debido al elevado déficit, el fideicomiso no tuvo éxito y la ex Massuh llegó a perder casi 4 millones de pesos por mes, lo que originó que la justicia decretase la quiebra de la compañía. Después fue convertida en cooperativa, pero su funcionamiento tampoco prosperó. Allí se empleó a menos de la mitad de los 800 obreros que tenía la planta y con salarios de $ 1500, y el resto fue despedido o se jubiló. En julio del año pasado, la planta fabril cerró y hasta ahora permanecía sin funcionar.