Se trata de la heladería y cafetería "Vittoria" que está en la esquina de San Martín. Allí, delincuentes "barretearon" la persiana y rompieron la vidriera para entrar, pero sólo pudieron llevarse un celular y dinero de la caja. "Es la cuarta vez que nos roban este año. Ya no se puede estar más en Quilmes, ahora estamos trabajando con las puertas cerradas", afirmó -en diálogo con El Quilmeño- Mauricio, empleado del lugar.
Asimismo, el trabajador consideró que "la zona está liberada" por la seguidilla de hechos delictivos que azota a los comercios de la Avenida Brandsen. "Estamos desprotegidos, hay días que pasan patrulleros pero otros no", aseguró el joven.
A todos por igual
Ningún local estuvo exento de la terrible ola de inseguridad. María, la telefonista de la remisería que está a 30 metros de Vittoria -también sobre Brandsen- confesó que fue víctima de la delincuencia en dos oportunidades; una en su lugar de trabajo y la restante cuando estaba comprando en la panadería de la esquina Moreno.
"Fui a comprar unas facturas a la tarde y se metieron dos ladrones. A la panadera y a mí nos precintaron las manos y luego robaron", describió María.
Por su parte, Horacio Galarza -dueño de la Pizzería y Rotisería Zion- tuvo que enrejar todo su comercio para que no le roben más. Ahora, el comerciante toma los pedidos a través de una diminuta ventana que da a la calle. "Por las dudas, también instalé una alarma. No quiero que me roben más y acá hay mucha inseguridad", enfatizó Horacio.
Todos los comerciantes afirmaron que los robos se repiten por la madrugada, los días de lluvia o en los horarios de apertura y cierre de los negocios, cuando el movimiento de gente es red