Todos los estudiantes del sexto año del colegio High School de Quilmes fueron suspendidos, tras la escandalosa celebración del “último primer día de clases” dentro de las instalaciones del establecimiento, donde arrojaron pirotecnia y le provocaron quemaduras a una alumna y hasta incineraron una bandera de ceremonias.
Desde hace unos años se instaló una peligrosa moda entre los secundarios, quienes en muchos casos ingresan al primer día de clases del último año escolar en estado de ebriedad y sin dormir. Ya se tomó por costumbre organizar una fiesta que arranca el domingo a la noche en algún salón de fiestas o bien en alguna casa. Pasan toda la noche allí y alrededor de las 7 de la mañana salen a festejar a alguna plaza cercana al colegio, para luego ingresar con bombos y cotillón a la escuela en el horario habitual.
Ayer, los estudiantes del Quilmes High School subieron la apuesta y el festejo se les fue de las manos. Según señalaron testigos, alrededor de las 7.20, los adolescentes arrojaron bombas de humo en la puerta de entrada, sin embargo les permitieron el ingreso. Una vez adentro volvieron a encender pirotecnia y una alumna que participaba de la celebración sufrió una quemadura leve en la pierna. Asimismo, trascendió que también se quemó parte de una bandera del colegio, ubicado en la intersección de Rivadavia y Paz.
Como consecuencia, las autoridades educativas tomaron la decisión de suspender a los estudiantes que protagonizaron incidentes, por lo que tuvieron que regresar a sus casas.
Antecedente
El año pasado, el último primer día organizado por estudiantes del Sagrado Corazón de Quilmes terminó en escándalo. Los alumnos, luego de festejar en la plaza Conesa, cuando iban a la escuela ubicada en Lavalle y Saavedra, fueron requisados por la Policía, episodio que fue registrado en videos que se viralizaron inmediatamente dando lugar a una polémica entre padres y directivos que se extendió varios días.
La “ceremonia” ya es común a varias escuelas públicas y privadas. La semana que viene empiezan las clases en el resto de las secundarias por lo que en algunas escuelas ya se prevén reuniones de padres con los alumnos del último año para evitar incidentes de este tipo.