Los fuertes vientos y las lluvias del lunes provocaron la destrucción de numerosas casas, zonas completamente anegadas y cortes en el suministro de energía eléctrica. Temen que el fenómeno vuelva a repetirse pronto.
Lo peor del temporal ya pasó pero dejó graves secuelas en toda la región, principalmente en algunos sectores de Quilmes donde los fuertes vientos y las lluvias dejaron como saldo la caída de numerosos árboles, casas parcialmente destruidas, zonas anegadas y cortes en el suministro de energía eléctrica, motivo por el cual se multiplicaron los reclamos de vecinos que exigían la intervención de las autoridades locales en el solución de los problemas. Uno de las personas más afectada por el último temporal -que registró ráfagas de hasta 80 kilómetros por hora- fue el vecino quilmeño Humberto Castillo, quien sufrió la caída de un árbol de enormes dimensiones sobre su hogar y, según le indicaron especialistas en construcción, los daños son irreparables y “la casa no sirve más”. La “casa del desastre”, como la llamaron en el barrio, está ubicada sobre la calle 177 altura 2060, entre Los Andes y Chaco, en Bernal Oeste. El lunes pasado, durante el fuerte temporal, ocurrió lo inesperado. “Un árbol que tenía como 100 años y que estaba en el patio de mi vecino se vino abajo muy lentamente y cayó en el medio de mi casa. Se agrietaron todas las paredes y destrozó chapas y todo el techo en general”, describió Castillo. Asimismo, el vecino contó: “Hoy (ayer) todavía no sacaron el árbol y tengo miedo porque vivimos siete personas y no tenemos a donde ir. La casa no sirve más y tengo miedo que se venga abajo, no sabemos que hacer”, añadió.
Poste peligroso
En la esquina de Esquiú y Urquiza, en Quilmes Oeste, la caída de un árbol mantiene en vilo a todo el vecindario hasta estas horas. Es que, la caída de ese árbol arrastró los cables de un poste de teléfono y lo dejó al borde del derrumbe, inclinado apuntando en dirección a la casa de una familia que, por esas horas, vivió momentos de gran tensión. Gracias al trabajo de los bomberos, que acudieron rápidamente ante el llamado desesperado de los habitantes del hogar, se logró cortar el árbol caído sobre los cables telefónicos y quitarle presión al poste peligroso. Luego, con una fuerte soga lo ataron para que no termine de caer. A pesar de que el problema se solucionó parcialmente, Leonor, la dueña de la casa que aún corre peligro, se manifestó indignada porque -desde la empresa de telefonía- le comunicaron que el recambio de poste tarda alrededor de 90 días. “Debemos esperar que no llueva y que no se desaten nuevamente este tipo de viento para que no se caiga encima nuestro. Yo entiendo que tienen mucho trabajo en Telefónica, pero considero que nuestro caso es una emergencia y 90 días es demasiado tiempo para esperar”, se quejó la mujer en diálogo con este medio.

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