El taller quilmeño Poligab Racing cuenta con casi 30 años en torno al automovilismo deportivo de la mano de Gabriel Martínez y su padre con participación dentro y fuera del habitáculo en diferentes categorías con inicios sobre las ruedas en varias divisionales del motociclismo. Gabriel Martínez repasó las diferentes etapas de su vida fierrera junto al QUILMEÑO y señaló: “Los tengo muy presentes, cuando hace casi treinta años nos comenzaron a acompañar en mi actividad en el motociclismo. Recuerdo que era mi primer año en esa categoría y logré el campeonato de la 121cc. Además son el único medio que me siguió hasta el Uruguay. Luego vinieron dos años en la categoría 250 cc. donde logré dos subcampeonatos. Dejé esas competencias casi a los 18 años, que era prácticamente la edad en la que comenzaba la mayoría”. Luego agregó: “Cuando cumplí los 18, mi papá me regaló una cupé Chevy. La comenzamos a preparar y jamás corrí en la calle salvo alguna que se hizo en forma oficial, nunca en clandestinas. Nos entusiasmó el cuarto de milla en 1986 sin ninguna experiencia y en el campeonato de 1989/1990 fuimos campeones de la clase libre, donde comenzamos construyendo un Fiat 600 y terminamos con un drugster, que era la máquina más poderosa en ese rubro. También eramos los dueños del récord para esa distancia. Fueron muchas las invitaciones a las que concurrimos en el interior del país y varios records logrados con diferentes autos. Tal es así que en estos momentos seguimos ostentando la marca de 8’’42 centésimas en todos el país para el cuarto de milla que obtuvimos en febrero de 200”. Le acotamos que luego llegó su incursión al automovilismo en pista y sobre el tema indicó: “Sí, debuté en 2001 sin ninguna experiencia previa en el TC Rioplatense y gané el campeonato. Al año siguiente la idea fue alquilar el auto pero la situación económica del país no fue la mejor y sólo pude correr dos competencias ganándolas. En 2003 volví a correr con la idea de pelear nuevamente el campeonato y felizmente lo logramos una carrera antes de finalizar las fechas previstas en el autódromo de Buenos Aires con el agregado de haber triunfo en clasificación, serie y final”. “Pensamos en pasar a algo mayor y pasamos al TC Pista división Top Race que es la que ahora es el TC Mouras. Resultamos quintos en el campeonato con el auto que nos brindó la gente de la peña La Espumita Quilmeña donde nació la relación que tenemos actualmente. El 23 de diciembre fuimos a buscar el auto al que le faltaban, entre otras cosas, todo el motor, la caja, suspensión, ruedas, instrumental, la carrocería estaba cortada del parabrisas en adelante y muchos otros faltantes y el 15 de febrero debutamos en Mar del Plata”, recordó Gabriel Martínez. Y agregó: “Con estos autos tan grandes nos llevaron a correr también en Rosario y el Chaco, lugares donde era muy difícil competir. Sin embargo finalizamos quintos en el campeonato y nuestro Chevrolet fue el único de la marca que clasificó dentro de los diez de punta ya que el resto eran Dodge y Ford. Tal es así que nos habilitaron para pasar directamente al Turismo Carretera sin correr previamente en TC Pista, cosa que no pudimos aceptar ya que por el presupuesto que teníamos era para pasar vergüenza”. Sobre el final, expresó: “Siempre seguimos ligados a la preparación, desde que dejé de correr en 2006. Felizmente contamos con muchos elementos de última generación en el taller”.