Sus paredes están llenas de historias escritas por varias generaciones, sus disciplinas tanto culturales como deportivas, han sido una gran herramienta de inclusión social para el distrito. El Club Berazategui está celebrando su centenario.
Tras una cena de gala, efectuará diversas actividades y competencias deportivas este año.
El Club Deportivo Berazategui fue testigo de progresos deportivos y sociales, y del nacimiento de nuevas familias del distrito, a las que el amor les llegó mientras practicaban las disciplinas que ofrece o presenciaban los shows.
Una testigo de esta rica historia de identidad es Silvana Rycak, actual profesora de zumba, quien pisa el club desde los 8 años, momento en el que comenzó a tomar clases de patín.
Ahora, con 42, se muestra orgullosa de haberse formado como persona y profesional en el club. Se le dibuja la sonrisa al afirmar que ella formará parte de la generación que presenciará los festejos del Centenario.
Labor de contención
En diálogo con El Quilmeño, manifestó su alegría por los 100 años del club de Berazategui al señalar que “forma gran parte de mi vida, acá no solamente me formé como deportista y profesional, sino que conocí a mucha gente hermosa que dejaron sus huellas en la institución”.
“Empecé con las clases de patín a los 8, a los 17 empecé a trabajar en el natatorio del club, cuando la pileta climatizada se estrenaba, ahora doy clases de zumba y aquagym”, remarcó.
En relación a los festejos, la mujer puntualizó que se realizarán, a lo largo del año, “diferentes competencias y actividades deportivas con otras instituciones”.
Tal como lo mencionó antes, Silvana demuestra que lleva muchos años en la institución y su amor por él, sigue intacto. Ella, continúa realizando con gran pasión y compromiso.
“El Club Deportivo Berazategui no es sólo un lugar donde se realiza deportes, sino que es una herramienta de inclusión social y de contención”, comentó.
Sobre su actividad, puntualizó que en sus clases se zumba y aquagym, “vienen muchos abuelas, que por ahí, se sienten solos un domingo a la tarde, y vienen al club a relacionarse”.
Son muchas historias que se cruzan y se entrelazan. En algunos casos, el club es actúa como Cupido. “Se puede decir que mi historia con el club se empezó a escribir antes de nacer”, sorprendió al declarar.
Es tal la relación que mantiene con su club, que ya existía desde antes que naciera, dado que sus padres se conocieron en los festejos de Carnaval. A propósito, puntualizó que “mi mamá, que vivía en Villa Madero, partido de La Matanza, era una fan de Sandro, a tal punto de que se enteró que tocaba acá, en Berazategui. Ella vino con sus amigas y se cruzó con mi papá que era habitúe de estas fiestas. A partir de ahí nació el amor”.