El sacerdote de la parroquia Nuestra Señora del Huerto de San Francisco Solano denunció que -a raíz de la terrible inseguridad que hay en toda la zona- los feligreses dejaron de concurrir a las misas que él oficia los días de semana, ya que "tienen miedo a sufrir robos porque terminan de noche".
En diálogo con este medio, el padre Fernando Papa brindó detalles de lo que sucede a diario en el barrio Los Eucaliptos, donde está desde hace 16 años al frente de la iglesia. "Esta es una zona muy complicada. Desde el año pasado, la gente no viene más a las misas de los jueves y los viernes por la ola delictiva. La verdad es que yo los entiendo, no te podés arriesgar a ir al templo porque, en una de esas, no volvés", enfatizó.
Según explicó el párroco, las dos celebraciones que ofrece en días hábiles de la semana comienzan a las 19, ya que "antes no puedo empezar porque la gente está trabajando". "Tengo que arrancar en ese horario para darle la posibilidad a los trabajadores. Pero a esa hora la plaza (que está frente a la parroquia) se transforma en tierra de nadie. Por eso dejaron de asistir", aseveró Papa.
Asimismo, describió que "en el barrio son comunes los tiroteos entre bandas, los ajustes de cuentas y los robos". "Durante la última Semana Santa se la pasaron a los tiros. Saliendo de una misa, las familias se tuvieron que meter adentro de la iglesia nuevamente porque había una balacera. Después de esperar 20 minutos pudieron salir", remarcó el cura, quien contó que salvó su propia vida de milagro : "Estaba caminando y me tuve que tirar contra una pared para que no me peguen un tiro. Un hombre venía persiguiendo a otro que supuestamente le había robado. Me pasaron las balas a centímetros", aseguró.
En este sentido, subrayó que "la situación siempre fue difícil, pero empeoró desde el año pasado".
No lo escuchan
Ni el padre Fernando pudo lograr que los reclamos de todo un barrio sean escuchados. "Hace dos años, el intendente de Quilmes (Francisco Gutiérrez) me prometió un destacamento policial móvil en Los Eucaliptos. El mismo día, el entonces subsecretario de Seguridad municipal (Orlando Segura) también prometió una cámara de vigilancia para la plaza. Ninguna de las dos promesas se cumplió", lamentó el sacerdote, quien -desilusionado- agregó: "Fui tres veces a pedir que instalen la cámara y siempre me dijeron que estaba en licitación"