Entre las cosas que son prácticamente indiscutibles en el mundo de hoy es lo beneficioso que resulta para cualquier organismo la práctica de ejercicios físicos, pero no es menos cierto que hacerlos mal o tratar de hacer lo que no debemos, invierte el resultado. Control médico y de práctica son esenciales para llegar al éxito buscado.
En la edad adulta se comienza a perder fuerza progresivamente en las manos, provocando que caigan los objetos, dando por tanto un sentimiento de inseguridad y culpa. Si se abandona toda clase de estímulo y movimiento en cualquier zona del cuerpo, el resultado es se debilitará y perderá su función, constituyendo un verdadero problema que termina por agravarse si no se toman medidas adecuadas.

Las manos son muy frecuentemente utilizadas en casi todos los gestos que se hacen en la vida cotidiana. Sin embargo, por diversos motivos, como artritis, artrosis o debilidad muscular, se dejan de realizar ciertas habilidades, con el resultado que, ante la falta de ejercicio, el músculo termina por disminuir sus funciones primordiales.

Se puede comenzar con una pelota de goma flexible, a la cual se presiona y se afloja, se hace rodar con la palma de las manos sobre una mesa o tirarla sobre una pared y luego detenerla.

La edad avanzada y el no haber realizado ejercicio alguno, no es un impedimento para seguir desarrollando e incrementando la fuerza y la capacidad física en adultos en edad madura.

El comienzo de actividad física a los 40, 50, 60 e incluso 70 permite gozar de los mismos beneficios de la adaptación del cuerpo al ejercicio, que si se tuviese menos edad.

Las investigaciones demuestran que aún los octagenarios pueden duplicar su fuerza si realizan un entrenamiento con pesas.

Aún si la persona nunca ha sido activa puede optar por el bienestar aeróbico, la salud ósea, la agilidad.

Es increíble que esas cosas realmente puedan lograrse, pero con buena predisposición se hace.

Hay evidencias de que las personas con artritis reumatoidea , las más fuertes padecen menos dolor y que oponerse en forma disminuye las posibilidades de tener cáncer.

El comienzo de cualquier clase de ejercicio físico produce modificaciones positivas y beneficiosas en quien lo practique, sin importar la cantidad de años que se tenga.

Media hora de actividad física al día, dividida en dos tandas de 15 minutos, no menos, es muy beneficiosa para la salud.

En un mundo donde las enfermedades como la obesidad, la diabetes , el colesterol o la hipertensión alcanzan dimensiones epidémicas, la actividad física debería ser prescripta del mismo modo en que se prescribe el uso de un medicamento.

Nadie debería irse de la consulta con el médico de familia, sin que éste le pregunte que actividad física realiza y sin que le de una recomendación sobre cual debería realizar, con que intensidad, frecuencia y por cuanto tiempo.

Obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol elevado y enfermedad vascular periférica son las afecciones que , en quienes las padecen , la actividad física es capaz de revertir en parte sus efectos negativos, cuando es se la adiciona al tratamiento médico.

Tener una complicación en la salud, ya no es una barrera para no hacer gimnasia o algún tipo de deporte.

La actividad física se ha convertido en un gran aliado para el ser humano, todo depende de la enfermedad que tenga la persona y que no suponga un riesgo.

Por ejemplo, se pueden enumerar algunas enfermedades y las actividades físicas que pueden realizar quienes las padezcan:

Diabetes; Realizar actividad deportiva regular es muy importante para el mantenimiento de unos niveles de glucemia aceptable , ya que el ejercicio físico ayuda a consumir la glucosa circulante en la sangre y con ello se puede controlar su subida.

Los ejercicios beneficiosos para la diabetes destacan la marcha a ritmo rápido, carrera ligera, bicicleta, patinaje, natación y ejercicios aeróbicos controlados.

Patologías cardíacas ; Practicar ejercicios de intensidad moderada a media. Una recomendación ideal es caminar, la bicicleta es también una buena practica , pero siempre debe ser controlada y si es posible bicicleta fija. También es posible practicar pilates o yoga.

Sobrepeso, cualquier ejercicio es beneficioso, pues con él se aumenta el metabolismo y el consumo calórico, es decir, se consume más energía en ello acompañado de una dieta adecuada. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada es una buena práctica.. Se recomienda realizarla durante más de 30 minutos. La bicicleta, natación, trotar, trekking, tenis, andar rápido.

Patologías de espalda ;Todo depende del diagnóstico que tenga cada persona. Hay algunos que necesitan ejercicios específicos para la espalda y otros de acuerdo a la lesión existe. La practica de pilates encaminada a trabajar la espalda es muy adecuada.. El yoga es una buena practica.

Osteoporosis; Es necesario realizar ejercicio físico para estimular el metabolismo del calcio del hueso. La marcha y la carrera suave y ejercicios de tonificación muscular con peso son muy importantes. Es recomendable consultar al médico acerca de los aportes nutricionales convenientes en cada caso, sobre todo las mujeres a partir de cierta edad cuando comienza a haber alteraciones hormonales previas a la menopausia.

Fibromialgia, artrosis. Conviene hacer ejercicios , ya que es importante el trabajo de la musculatura. Una actividad Apropiada es pilates. La natación es buen ejercicio si tiene buena técnica y ejercicios de estiramiento y potenciación. En el caso de la artrosis lo importante es mejorar la zona afectada en cuanto a la movilidad articular, pero todo depende del grado de esta enfermedad. La recomendación son ejercicios de intensidad suave y sin impacto, por lo que son favorables los ejercicios en el agua, el taichi y la marcha, pero siempre bajo la supervisión de un traumatólogo.

Asma y problemas respiratorios ; Hay que tener en cuenta que no todas las patologías respiratorias son iguales y que todo depende del estado de la enfermedad en cada persona. En las asmáticas y enfermedades obstructivas es importante tener en cuenta medidas de seguridad como; tener a mano sus aerosoles, una buena hidratación y evitar ambientes secos o que puedan resultar irritantes.

Pero es necesario estar bien informados -por el médico- sobre qué clase de actividad física nos conviene.
 
60
o 70 años es aún edad para gozar de los mismos beneficios de la adaptación del cuerpo al ejercicio, que si se tuviese menos edad. Los octagenarios pueden duplicar su fuerza si realizan pesas.

En personas con avanzada rigidez, pueden comenzar con ejercicios de fuerza isométrica, desplegando tensión muscular, sin movimiento alguno, evitando la inflamación.

¿Estirados?
Los estiramientos devuelven la amplitud de movimiento, flexibilizan el músculo, desparasitan a los tejidos y restablece la función neuromuscular. Son como protectores y amortiguadores.

Son años, nada más
La edad avanzada y el no haber realizado ejercicio alguno no es un impedimento para seguir desarrollando e incrementando la fuerza y la capacidad física en adultos en edad madura.

El mito de que a cierta edad no hay que moverse demasiado ni realizar actividad física, ha quedado desterrado por el aporte de investigadores del campo de la fisiología.

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