Experimentan técnicas genéticas de vanguardia en humanos y sus avances fueron presentados en sociedad
El defecto de un gen que causa la Enfermedad de Stargardt, una patología hereditaria de la retina que puede derivar en ceguera, fue reparado en ratones con técnicas genéticas que ahora experimentan en humanos y cuyos avances expusieron expertos esta semana en la Ciudad de Buenos Aires.
Los avances fueron expuestos en un simposio organizado por la Sociedad Argentina de Oftalmología en el que participaron destacados expertos internacionales que detallaron técnicas de vanguardia empleadas en centros de la especialidad para tratar esa enfermedad, que padece uno de cada diez mil niños y jóvenes en el mundo.
La Enfermedad de Stargardt, explicó la SAO, “es la causa más frecuente de maculopatía hereditaria infanto-juvenil y se manifiesta entre los 6 y 20 años, con la disminución de la agudeza visual” que no se detecta al principio con un fondo de ojos y tampoco se corrige con lentes.
El causante de ese mal es “un defecto en el gen ABCA4” en la retina -en la parte interna del ojo-, cuya función equivale al film en una cámara fotográfica”, dijo el especialista Patricio Scholotmann, miembro de la entidad científica.
Para tratar la Enfermedad de Stargardt comenzaron, hace unos dos años, a aplicar un procedimiento quirúrgico que consiste en inyectar en la retina del paciente “un virus dotado del ADN dañado, que tiene la capacidad de anexarse a la células humanas” y suplir la función faltante.
La efectividad de este procedimiento de vanguardia, estimó, se conocerá en 2013. Schlotmann sostuvo que “es importante contar con un lugar en el que los padres puedan consultar sobre ésta y otras enfermedades que afectan la visión en forma muy parecida”, por eso impulsan la creación del Instituto de la Visión. El objetivo, sostuvo, es disponer de un espacio “con la tecnología, la capacidad, el conocimiento y los recursos” para avanzar en la investigación y atender a los pacientes. “Argentina tiene condiciones de sobra, es sólo poner todas las piezas juntas” y “redistribuir recursos”, sintetizó.
En los chicos Los chicos afectados por esta patología “miran la tele de cerca, leen pegados al libro, no ven el pizarrón y ningún lente les corrige” la dificultad visual, que en su inicio “suele ser de difícil diagnóstico” por lo que muchas veces desconcierta al oculista.