Así lo aseguraron especialistas reunidos en el 4º Simposio Internacional de Alergias Alimentarias, que se realizó la semana pasada en la ciudad de Buenos Aires auspiciado por la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador.
La alergia alimentaria consiste en una reacción inmune "errónea" para defenderse de las proteínas que se consideran "enemigas" presentes en determinados alimentos. Y dado que durante el primer año de vida la primera proteína a la cual se enfrentan los bebés (con o sin lactancia materna) suele ser la proteína de la leche de vaca, esta constituye la forma de alergia alimentaria más frecuente en los lactantes.
Es fundamental considerar y estar atentos a un dato excluyente: la mayor cantidad de casos de APLV se concentra en el primer año de vida, y la frecuencia de aparición va disminuyendo conforme aumenta la edad de los pacientes.
"Mientras en el 50% de los casos la alergia se resuelve espontáneamente alrededor del año de vida, un 48% de los afectados la sufre hasta los tres años de edad, y el 2% restante continúa manifestando signos alérgicos a la APLV durante más tiempo", aseveró.
No obstante de ello, uno de los problemas es diagnosticarla en forma correcta, ya que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con otras condiciones.
"Un estudio que realizamos mostró que el diagnóstico tarda, en promedio, seis meses. La edad promedio de diagnóstico es de 10 meses, y cuanto más tarde se detecte mayor impacto hay en el crecimiento", reveló el especialista.
La APLV puede tener una gran diversidad de manifestaciones, de leves a severas, tales como erupciones cutáneas, vómitos, diarrea, cólicos y llantos intensos. Según el Dr. Boggio Marzet, para el diagnóstico de la APLV se deben tener en cuenta tres puntos: la sospecha diagnóstica según los síntomas e historia clínica, la eliminación de la leche de vaca de la alimentación ('dieta de exclusión') y el 'desafío alimentario', es decir, dando al niño alimentos con PLV a fin de comprobar si se produce la reacción alérgica.
También se pueden realizar estudios para detectar anticuerpos en sangre que denoten APLV; algunos son sencillos y, con el asesoramiento del médico de cabecera y su derivación, es suficiente para anticiparse a cualquier dificultad.
Por ejemplo, una prueba cutánea y otros tests de alergia, resultan útiles...pero eso sí, con reservas.Aunque ninguno de estos parámetros de laboratorio ni cutáneos son 100% sensibles y específicos. Por eso "la presencia de síntomas clínicos cobra sobrada importancia ante la sospecha clínica de APLV".
Por el momento habrá que estar alertas de toda la información pertinente que tengamos a nuestro alcance. Sin descuidar que tal reacción es nociva y su influencia, si no se lo considera a tiempo, puede repercutir notoriamente a futuro.
Se sabe que los problemas respiratorios resurgen durante el crecimiento cuanto menos se lo espera en algunos casos. Otros, dan señales mucho antes, lo que puede ser beneficioso, si se lo observa.
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