Más de 17 mil personas mueren por año en Argentina debido al infarto agudo del miocardio, cifra que aumenta progresivamente. Aprender a auxiliar en situaciones de peligro, implica ser responsable con esta enfermedad y con el compromiso en favor del prójimo.

Es muy difícil prever una emergencia de salud, como la que cualquier día puede sorprendernos en el trabajo, en un medio de transporte o en plena calle. Por eso es importante saber cómo actuar para ayudar ante una situación de peligro extremo y conocer las herramientas que nos permiten actuar lo más rápido posible.

En la Argentina, el Infarto Agudo de Miocardio (IAM) produce anualmente 17.130 muertes (según datos del año 2015) y la cifra aumenta progresivamente tanto en hombres como en mujeres. Ante estos casos, un procedimiento muy útil para salvar vidas es la RCP (reanimación cardiopulmonar), que se practica cuando una persona deja de respirar o sufre un paro y en la mayoría de los casos no deja secuelas.

Tradicionalmente esta maniobra consistía en dar respiración boca a boca intercalando compresiones del tórax. Actualmente, en pacientes adolescentes y adultos se realiza utilizando sólo las manos y es una opción sencilla y muy eficaz para practicar en caso de un colapso súbito.

¿Qué es lo que se debe hacer cuando una persona cae desvanecida?

Lo primero es comprobar si se trata de un paro cardiorrespiratorio. Para eso, hay que llamarla y sacudirla. Si no responde, se debe descubrir el tórax de la víctima para ver si respira. Si no lo hace, indicar a alguien que esté cerca que llame a una ambulancia o hacerlo uno mismo. Luego, comenzar con la maniobra de RCP.

Para realizar este procedimiento, debemos arrodillarnos frente a la persona y trazar una línea imaginaria entre sus pezones. Luego apoyar el talón de una mano sobre el centro del pecho y la otra encima, entrelazando los dedos.

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En segundo lugar, se recomienda inclinarse hacia adelante, con los brazos extendidos y los hombros sobre el nivel de las manos para iniciar las compresiones sobre el tórax, a razón de 100 por minuto. El tórax debe contraerse cinco centímetros y volver a su posición, entre compresión y compresión.

Por último, continuar los movimientos alternando con alguna otra persona para evitar que el cansancio afecte el proceso. Esperar hasta que el auxilio de emergencia médica llegue y comience a practicar resucitación cardiopulmonar avanzada y cardiodesfibrilación. Si el paciente comienza a hablar, se mueve o respira con normalidad, se pueden detener las maniobras.

Muchas veces pueden surgir dudas a la hora de realizar la maniobra; ante cualquier duda que se presente acerca del procedimiento mientras se lo realiza, puede consultarse al servicio de emergencias. Los profesionales preguntarán si el paciente responde y podrán orientarnos y ayudarnos en el proceso hasta llegar al lugar.

De ninguna manera el responder a estas preguntas retrasará el envío de ayuda.En algunos casos, también se puede complementar la reanimación cardiopulmonar con respiración boca a boca; puede ser necesario, especialmente en casos de lactantes hasta el año de edad, niños, personas ahogadas o con sobredosis de fármacos.

Asimismo, es recomendable para la población en general el realizar un curso de RCP, que ofrece entrenamiento y práctica de habilidades que nos preparan para realizar compresiones fectivas con mayor confianza.

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