La enuresis es la emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en la ropa. Este problema afecta a 15 de cada 100 chicos en nuestro país, convirtiéndose en uno de los problemas más frecuentes en las consultas infantiles.
De acuerdo al consenso internacional, se considera que un niño sufre de enuresis pasado los 5 años sin poder retener la orina, tanto de día como de noche y se manifiesta con una frecuencia de dos episodios semanales, por más de tres meses.
"Esta situación, cuando persiste más allá de los 5 o 6 años, empieza a generar preocupación en los padres que comienzan a preguntarse si hubo algo que ellos 'hicieron mal'", explica la doctora Edith Vega (MN 14.363), psicóloga de Fundación Hospitalaria y destaca que "en los niños genera inhibición en algunas actividades sociales y vergüenza; en muchos casos dejan de participar en reuniones o encuentros en los cuales deben dormir fuera de casa, aislándose".
Es probable que los niños no hagan referencia directa a este problema de "despertar con la cama mojada", sino que pueden usar excusas para disimular su incomodidad al sentirse expuestos, tales como "extraño a mis papás" o "tengo miedo fuera de casa". Por esto es importante poder diferenciar y comprender los motivos que le impiden realizar actividades que sus compañeros realizan.
"Generalmente las primeras consultas suelen realizarse con los pediatras, quienes habitualmente realizan todos los controles clínicos pertinentes para descartar cualquier causa fisiológica o clínica antes de realizar una derivación a un psicólogo", explica Vega.
Existen tres tipos de enuresis: sólo nocturna (la más frecuente), sólo diurna (frecuente en mujeres y poco frecuente superados los 9 años), nocturna y diurna.
Con respecto a las causas de la enuresis, muchos especialistas destacan que se trata de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. El componente hereditario es un factor muy presente en las consultas, se suelen presentar antecedentes familiares en distintas generaciones. Otro factor generalmente presente es la profundidad del sueño, que impide que puedan identificar que sus vejigas se encuentran llenas y se despierten para ir solos al baño.
Algunas experienciasSon muchas las variables que aumentan el malestar tanto del niño como de su familia, ante todo el no poder cumplir con una expectativa social considerada normal y sencilla lleva a creer que no se va a poder solucionar este problema.
Una creencia muy frecuente en las consultas es que "algo anda mal". Es habitual que se presenten sentimientos encontrados de bronca y desconsuelo, deseo de ayudar al niño y resentimiento por el fracaso. Es por ello que, una vez descartadas las causas médicas, para la enuresis nocturna, la psicoterapia es la herramienta más efectiva para solucionar este problema.
"En la actualidad contamos con procedimientos para la enuresis primaria funcional nocturna que permiten ayudar al niño y a su familia a superar juntos la enuresis. Es decir, niños sanos, que nunca han logrado el control urinario nocturno. Lo primero es realizar una evaluación para establecer si existe un nivel adecuado de motivación y madurez necesaria para poder iniciar un tratamiento. Asimismo, se realiza una evaluación psicológica de diversos aspectos del niño que pudieran estar vinculados.
El objetivo inicial del tratamiento debe ser que el niño se sienta mejor, dado que la enuresis provoca un elevado malestar, tanto en el niño como en la familia, así podrá afrontar y llevar adelante los requisitos del mismo", explica la doctora Edith Vega.
Pueden realizarse procedimientos breves que duran entre 3 y 5 meses con una frecuencia semanal para el niño y encuentros mensuales para los padres y los dispositivos pueden ser individuales o grupales, lo que favorece la integración social y la aceptación del problema.
En relación a los tratamientos disponibles, es fundamental que se trate de procedimientos con eficacia comprobada, específicos y realizados por profesionales con experiencia en el tema, el objetivo es "no perder tiempo" en resolver un problema que tiene solución. Ignorarlo derivaría en males mayores.
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