Las gaseosas están compuestas en su mayoría por azúcares y por eso son habitualmente asociadas a la obesidad. Por otra parte si se consumen grandes cantidades, pueden producir una sensación de llenura e inapetencia, desequilibrando la dieta normal de los chicos.
Siempre es más saludable que los chicos tomen en el almuerzo y cena jugos naturales o agua saborizada.
Dentro de la flora bacteriana normal de la boca existen microorganismos encargados desdoblar los azúcares y producir ácido lácteo que a los pocos minutos ya deteriora el esmalte dental provocando en adelante caries.
Las gaseosas con cola tienen dentro de sus componentes cafeína, estimulante que ocasiona a los chicos hiperactividad y problemas para conciliar el sueño.
Antiguamente se solía tomar soda en sifón, una naranjada o limonada.
Actualmente la variedad de refrescos es tan grande que sólo se ha modificado la forma de su consumo. Junto al cambio de las costumbres, los envases también se han ido adaptando a las nuevas necesidades, puesto que a través de más de un centenar de botellas se puede ver cómo el vidrio era el material más empleado en los primeros años de los refrescos.
Más tarde aparecieron los envases de lata y el plástico PET, que es el material utilizado en la actualidad.
Las primeras bebidas que salieron al mercado fueron los sifones que se elaboraban en farmacias y surgieron para tratar dolencias estomacales.
Seguidos de las gaseosas con cola, un producto clave en la historia de los refrescos.