En los últimos años aumentó un 5 por ciento la incidencia de nuevos casos de HIV en personas mayores de 50 años. La comercialización de drogas contra la impotencia prolongó la vida sexual, pero aún se resisten al uso del preservativo.
Dado el aumento de la expectativa de vida, los avances medicinales que permiten un envejecimiento activo y saludable y la comercialización de drogas contra la impotencia, los adultos mayores prolongaron su vida sexual. Sin embargo, el uso del preservativo sigue siendo resistido por este grupo, se mantienen prejuicios y falta conciencia sobre la importancia de una sexualidad responsable.
"Es un gran desafío. Desde hace 10 años estamos viendo una incidencia en nuevos casos de personas que tienen diagnóstico de HIV después de los 50 años. Del 7 por ciento en 2004 subió al 12 por ciento en 2008, un 5 por ciento más entre los nuevos casos. Si bien es poco, es una tendencia que está aumentando. Y en Estados Unidos trepa al 20 por ciento", señaló la médica infectóloga Patricia Patterson, de la Fundación Huésped, quien trabaja con adultos mayores.
En declaraciones a este diario explicó que en parte se debe a que "en el '98 se autorizó el sildenafil como medicación que mejora la potencia sexual, por lo cual las personas mayores prolongaron la vida sexual pero no tienen la conducta del uso del preservativo y tampoco se consideran dentro del riesgo".
El riesgo
"Los adultos mayores no tienen la conducta del uso del preservativo porque en su juventud estaba mal visto usar condón, estaba asociado con las trabajadoras sexuales, incluso era de macho volver a casa con una sífilis", destacó Patterson.
Asimismo advirtió: "Todavía piensan que el riesgo está en las personas homosexuales, en las trabajadoras sexuales, en usuarios de drogas o en relaciones promiscuas y no es así, no importa con cuántas personas tengas relaciones, sino que se use el preservativo".
En este marco, Patterson indicó que "las mujeres de 50 años y más están en riesgo, por la misma biología, porque la escasa cantidad de hormonas reseca las mucosas, la fricción las irrita más, se generan pequeñas heridas y son más propensas" a contagiarse.
Sin embargo, señaló que "hay otro punto, hay mujeres mayores, con matrimonios de 30 años o más, que se enteran que tienen HIV cuando van a donar sangre, y se contagiaron porque sus maridos abrieron la pareja con trabajadoras sexuales y personas trans, pero como el hombre no se consideraba en riesgo, no usó preservativo, y luego contagió a la esposa".
"Esto genera un gran resentimiento -sostuvo-. Muchas veces son mujeres que no salieron de sus casas, tuvieron una vida sana, nunca fumaron, no tomaron alcohol, se cuidan en las comidas, hacen actividad física, no tuvieron otra pareja, su marido fue su primer novio y se terminan enterando que tienen HIV cuando van a donar sangre. Cuestionan por qué no me cuidó, por qué no usó preservativo -al abrir la pareja-. Hay que tomar conciencia que se pone en riesgo la vida de una tercera persona", manifestó.
Por otra parte, comentó que hay otros casos de mujeres que "se divorciaron y comienzan a tener relaciones sexuales con hombres con quienes van y vienen y tienen la certeza que no le es fiel, porque cada vez que se separan hace alarde que anduvo con otras mujeres, y sabiendo que están jugando con fuego no usan preservativo y cuando se infectaron lloran a mares porque sabían que les podía pasar".