La importancia de la enfermedad cardiovascular ha crecido exponencialmente durante los últimos 150 años.
No sólo por su mortalidad, sino también por el número elevado de internaciones, costos médicos e invalidez que genera.
Efectivamente, a pesar de las terapéuticas farmacológicas, endovasculares y quirúrgicas utilizadas actualmente, 1 de cada 3 adultos presenta alguna forma de enfermedad cardiovascular.
¿Qué podemos hacer? Lo más importante es tomar conciencia de la necesidad de cuidarnos y cuidar a nuestros hijos desde la infancia.
La medida inicial y fundamental es cambiar nuestros hábitos de alimentación. Incorporar “todos los colores en los alimentos”, esto significa comer verduras verdes, rojas, frutas, pescados, carnes blancas y rojas.
Siempre elegir los cortes magros. Limitar el consumo de comidas rápidas, las cocciones basadas en frituras, los dulces y los chocolates.
No agregar sal a los alimentos y no colocar el salero en la mesa. Incorporar el hábito de hacer ejercicio físico por lo menos 30 minutos 5 veces por semana, mantener el peso corporal normal y por supuesto no fumar.
Además, es importante realizar controles con el médico de confianza, quien indicará en caso de considerarlo necesario los análisis de sangre para conocer los valores de colesterol, triglicéridos, glucemia, entre otros.
Es importante que conozcamos el valor de nuestra presión arterial y también la de nuestros hijos. No es infrecuente que se detecte hipertensión en los niños.
Estas medidas simples pueden disminuir mucho las posibilidades de tener enfermedad coronaria y nos permitirán vivir más y mejor, concluye el Dr. Ricardo Rey, del ICBA.