Agotamiento emocional, ansiedad, distanciamiento afectivo, irritabilidad, fatiga crónica y trastornos del sueño son algunos de los síntomas que suelen presentar quienes padecen burnout o síndrome del quemado.
Según expertos en la materia esta patología, según algunas estimaciones, afecta a uno de cada tres profesionales que trabajan en interacción con otras personas. Médicos, operadores de vuelo, empleados de call center, trabajadores de la salud mental y docentes son algunas de las profesiones que presentan mayor prevalencia de burnout, una de las enfermedades profesionales de más incidencia en el siglo XXI.
¿Qué factores pueden pensarse como precipitantes de esta afección? Sin dudas, dicen los especialistas, el estrés crónico y sostenido en el tiempo, resultado casi siempre de un trabajo demasiado demandante y que sobreexige.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el síndrome del quemado -cuya descripción se produjo por primera vez a mediados de la década del 80- alcanza por igual a hombres y mujeres, privilegiando la franja de edad de entre los 25 y los 40 años.
“Seguramente el estrés y las presiones en el ámbito del trabajo pueden desencadenar este tipo de síntomas, pero también podemos buscar otra mirada al tema y pensar que, más allá de dichos factores, existe algo propio del sujeto que no puede parar ante la excesiva demanda”, opinó la psicóloga y psicoanalista Viviana Romero (MN 51957).
La profesional explicó que “se trata en realidad de un desborde de angustia que no se puede procesar, por lo que es fundamental en primer lugar que el sujeto pueda registrar lo que le pasa y cómo se posiciona ante ello, es decir, con qué recursos cuenta para poder enfrentarlo”.
La licenciada Romero explicó que “es probable que la clave del problema se ubique en el hecho de que en las sociedades modernas hay un impulso cada vez mayor a tener más posesiones, ser el más bello, el mejor y cada vez más exitoso.
Esto no sólo implica una presión muy grande sino que achata el deseo individual, ya que sólo tiene lugar responder a la demanda social. Si bien es cierto que la aparición de este tipo de problemas tiene su origen en la historia personal, también lo es que la presión social ayuda a su desencadenamiento, más allá de las cuestiones propiamente laborales”.
No obstante, opinó que “es cierto que existen empresas que no tienen en cuenta las individualidades de sus empleados y los obligan a ‘ponerse la camiseta’, olvidándose que quienes trabajan no son simples números sino personas”.
“Cuando aparece este tipo de angustia y se traduce en síntomas como ansiedad, excesiva preocupación por el trabajo, imposibilidad de disfrutar de los momentos de ocio y placer y dificultades para conciliar el sueño, es importante realizar una consulta con un profesional”, explicó.
Asimismo, consideró que “el tratamiento implica casi siempre una consulta psiquiátrica para evaluar si es necesaria medicación y, por supuesto, abordaje psicológico”. Pero el burnout no sólo se caracteriza por la aparición de síntomas psicológicos, sino que pueden sumarse trastornos orgánicos, como hipertensión arterial, dolor de cabeza, problemas gastrointestinales y contracturas musculares, entre muchos otros.
También se traduce en ausentismo laboral, consumo de medicamentos o drogas e incremento de las conductas violentas, según describen los especialistas. Para la licenciada Romero, “más allá del contexto, hay que evaluar qué lugar ocupa el trabajo en la estructura psíquica de cada uno, por eso es tan importante la consulta con un profesional”.
Tips
Los “quemados” suelen sufrir trastornos de ansiedad y depresión, lo que aumenta significativamente el ausentismo laboral y reduce de manera importante el rendimiento en el lugar de trabajo.
La denominación de “quemado” se vincula al vacío interior, desgaste emocional y sensación de no poder más que manifiestan quienes, tras mucho padecimiento, se deciden a realizar una consulta con un profesional.
Cuerpo y alma
En 2006, un estudio británico comprobó que el estrés laboral crónico y sostenido eleva dos veces el riesgo de sufrir patologías graves, como enfermedades cardiovasculares, diabetes y hasta algunos tipos de cáncer.
¿A quiénes afecta?
Afecta de manera privilegiada a profesiones o empleos que se realizan en interacción con otras personas o de excesiva responsabilidad. Los médicos, docentes, psicólogos y operadores de vuelo son los más afectados.
Cómo se manifiesta
Algunas de las manifestaciones físicas pueden ser: taquicardia, temblores, hipertensión arterial, dolores y contracturas musculares. Entre las psicológicas, también se incluye disminución de la libido y problemas en la vida social.