En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial que se celebró
en Buenos Aires, semanas atrás , resultó importante dar a conocer la
enfermedad y concientizar sobre su prevención
La presión arterial o sanguínea es la fuerza que se aplica sobre las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea la sangre a través del cuerpo. Durante el embarazo, el aumento o disminución de esta tensión puede derivar en consecuencias graves tanto para la madre como para el bebé, manifestó el doctor Bernardo Lowenstein (MN 26.014), Jefe de Obstetricia de la Clínica Suizo Argentina.
La presión que ejerce la sangre está determinada por la fuerza de la contracción cardíaca y el volumen de sangre bombeada en cada latido. Asimismo, otro factor que influye sobre la tensión arterial es el tamaño y la fl exibilidad de las arterias ya que la resistencia periférica deriva de su mayor o menor capacidad de dilatación.
Erróneamente, muchas personas creen que las fluctuaciones en la tensión arterial son normales, cuando en realidad no lo son: la presión sanguínea siempre debe ser constante, con pequeños cambios que generalmente dependen de las actividades, horarios del día o la alimentación.
Es por ello que durante los meses de gestación la salud general de la madre y del feto juegan un rol principal.
Durante los nueve meses, la tensión arterial máxima (o presión sistólica) no debe sobrepasar los 140 mmHg (milímetros de mercurio) y la mínima (o diastólica) no debe superar los 90 mmHg. En términos coloquiales, esto sería 14/9. Encontrarse por encima de estos valores se considera anormal en cualquier etapa del embarazo.
Si bien son múltiples y conocidos los factores que alteran la tensión normal, aún hay muchos otros que se desconocen. En la mujer embarazada, las células que formarán la placenta en cierta forma “invaden” determinadas arterias del útero que irrigan sangre, modificando sus estructuras. Esto, sumado a los cambios hormonales, la función de los riñones y de otros órganos, provoca una disminución en la presión arterial durante el primer trimestre, que se mantiene y puede acentuarse durante el segundo trimestre y se estabiliza en los valores normales previos al embarazo durante la segunda mitad del tercer trimestre.