El embarazo es un momento muy significativo en la vida de toda mujer por lo que resulta esencial tomar todos los recaudos necesarios para llevar adelante un embarazo saludable y así poder disfrutarlo plenamente. En este sentido, es necesario que las futuras madres presten especial atención a las disfunciones tiroideas ya que comúnmente se desarrollan en mujeres en edad fértil y, si no son tratadas adecuadamente, pueden afectar tanto la concepción como la salud materna. Sobre el particular nos informa la doctora Laura Maffei (MN 62.441), directora del centro médico especializado que lleva su nombre.
La tiroides es una glándula ubicada en el cuello, productora de hormonas que influyen en casi todas las células, tejidos y órganos, y que es regulada por la glándula "hipófisis" (ubicada en el cerebro). Su actividad controla el metabolismo y afecta a funciones críticas del organismo, entre ellas la regularidad de los ciclos menstruales, el embarazo normal y el metabolismo del bebé durante su desarrollo. Sin embargo, esta no es una complicación exclusiva de las mujeres: en el hombre también puede ser causante de una disminución de la fertilidad.
Incidencia en el embarazo
Las alteraciones tiroideas tienden a presentarse en mujeres en edad reproductiva y pueden declararse durante cualquier etapa del embarazo debido a los cambios hormonales propios de la condición.
Cuando la aparición es previa, tanto el hipotiroidismo (disminución en la producción de hormonas tiroideas triyodotironina T3 y tiroxina T4) como el hipertiroidismo (exceso de la función que hace que segregue por demás hormonas) producen una alteración en el balance de las hormonas femeninas y en la función ovulatoria, que puede reducir la fertilidad dificultando la concepción.
A su vez, estos trastornos pueden comenzar después y perjudicar el mantenimiento del embarazo: según la Sociedad Latinoamericana de Tiroides, entre el 40 y el 60% de los abortos espontáneos son por alteraciones tiroideas no tratadas.
Por su parte, el hipotiroidismo es la manifestación más frecuente que se desarrolla en aproximadamente un 5% de los embarazos y su causa más habitual es la "Tiroiditis de Hashimoto", una afección autoinmune en la que el organismo crea anticuerpos que atacan a la glándula tiroidea. Su presencia puede aumentar el riesgo a sufrir un aborto, principalmente durante el primer trimestre de gestación, sobre todo si la mamá no está compensada de su hipotiroidismo.
Por otro lado, el hipertiroidismo mayormente causado por la Enfermedad de Graves, condición autoinmune a través del cual se genera un anticuerpo que sobreestimula a la tiroides, puede generar diversas complicaciones. Entre ellas dificultad para quedar embarazadas y pérdida del embarazo.
Estos cuadros se observan principalmente en trastornos no manifiestos o manifiestos por primera vez durante el embarazo, o bien en mujeres diagnosticadas que suspenden su tratamiento por equivocación al pensar que puede ser perjudicial para el normal desarrollo del bebé. Por este motivo, es esencial remarcar, en primer lugar, que es posible lograr un embarazo saludable siempre y cuando se diagnostique oportunamente para llevar a cabo un tratamiento y control adecuado tanto en la mujer como en el hombre, y en segundo lugar, que los medicamentos respectivos no son en absoluto una amenaza para la gestación sino todo lo contrario: ayudan a su normal evolución.
Una alteración tiroidea puede reducir la fertilidad y perjudicar la salud del binomio madre-bebé. El diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado de la mano de un especialista permitirá llevar a cabo un embarazo saludable.
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