Nos levantamos primeras, pero nos acostamos últimas. Preparamos la cena, hacemos la tarea con los chicos y terminamos un informe para el jefe mientras cosemos el bolsillo del guardapolvo del más chico. Conciliar maternidad y trabajo, la figurita más difícil.
Sandra dice que en el trabajo el jefe la mira mal porque siempre tiene cara de cansada. Claudia dice que nunca tiene tiempo para ella, para leer el diario a la mañana como antes (como todavía lo hace su marido), para darse un baño de inmersión (o para ir al gimnasio los martes como él, que sigue jugando al fútbol los jueves), o ponerse crema en la cara. Por necesidad económica,
por necesidad personal o presionadas por mandatos sociales, conciliar la maternidad con el trabajo es una de las tareas más complejas a las que nos enfrentamos las mujeres. Horarios, culpas, jardines maternales, ausencias, cansancio, reclamos, abuelas, informes, papás,  mamantar, presentaciones, paros docentes, vacaciones, licencia por nacimiento. Las tareas  domésticas, teñirse el pelo, la cuota del colegio, depilarse, sostener el canon de la imagen física
actual, buen humor permanente, y muchas, muchísimas exigencias más.

Las madres de niños pequeños duermen poco, ni hablar las de bebés. Las madres de niños más grandes van de la clase de danzas, a inglés y a la escuelita de fútbol lunes y miércoles, más los partidos del  n de semana, claro. Además, lavan la ropa, algunas planchan, hacen las compras, limpian la casa, revisan los deberes, hacen la comida, lavan los platos. Otras mamás tienen una señora que las ayuda con las cosas de la casa, que a su vez tiene sus hijos, su casa que queda lejos, y se debate entre la  ebre del nene o mantener este trabajo por horas porque si no todo va a ser peor.

El problema más importante que debemos enfrentar es la conciliación entre lo laboral y lo doméstico. Si bien los varones de hoy son más colaboradores con las tareas de la casa e incluso con los hijos, en general, no se hacen cargo de las cuestiones imprescindibles. No sienten a las  tareas de la casa o la crianza de los hijos como tareas que dependen de ellos. Por otro lado, los jardines maternales del Estado (nacional o provinciales) son escasos, esto es un problema para
las mamás con menores recursos económicos, es una deuda pendiente con la sociedad. El período de licencia por nacimiento aún no contempla las necesidades del bebé ni de la mamá, que a dos  meses del nacimiento (la licencia es por tres meses, pero en general se obliga a las mamás a tomarse las licencia más o menos un mes antes de la fecha de parto) tienen que  separarse. Este no es un dato menor ya que de esos primeros meses de vida, dependerán muchas características del adulto social que será mañana esa criatura. Además, la mamá no rendirá laboralmente de la misma manera. En los países más desarrollados la licencia por maternidad varían entre 6 meses hasta un año.

Todos los días las madres argentinas se debaten entre las necesidades de sus hijos, el mundo doméstico y el laboral. Esta debería ser una tarea más sencilla. Tal vez desde las políticas públicas, tal vez desde el interior de las familias, lo cierto es que debemos mirar con más atención ese trabajo de tiempo completo que, en de nitiva, implica también una tarea muy importante en la sociedad, tristemente valoramos más toda la banalidad del mundo.

Con la llegada de los hijos el trabajo se multiplica, el tiempo que dispone la mujer para sí misma disminuye tremendamente o es casi nulo, se instala el temor a ser despedida del trabajo o relegada a un puesto de inferior, aparecen también la culpa por no sentirse una "buena" madre y dejar a sus hijos a cargo de otros varias horas por día; todo esto in uye en la vida de las mujeres.  La energía necesaria para enfrentar la vida cotidiana se ve afectada, la sensación de bienestar y plenitud interior muchas veces queda relegada. Las mamás, por encima de todo, son mujeres  con deseos propios. Pero, no sólo las estructuras deberían modi carse para que la maternidad deje de ser sancionada, de alguna manera, desde el mundo laboral, sino la actitud familiar, e incluso la social: llevar a cabo propuestas para que las mujeres logren conciliar lo personal, lo profesional y la maternidad, sin hacer malabarismo.

Tips
El trabajo fuera de casa, en muchos casos, es fuente de bienestar personal para la mujer, pero también genera un gran estrés a causa de la conciliación entre el mundo hogareño y el laboral.

14 semanas es la licencia mínima por maternidad establecida por la OIT, Organización  Internacional del trabajo. En nuestro país, actualmente, se dan 12 semanas.

Las investigaciones afirman que las madres trabajadoras duermen menos horas, invierten muy  poco tiempo en su cuidado personal y casi no disponen de tiempo libre.

La gran decisión
Muchas mujeres abandonan su carrera profesional, por no poder conciliar la vida hogareña con la laboral, sin confl ictos. Esta es una decisión muy difícil, no sólo por la reducción económica.

¿Para todos igual?
Se redujeron las diferencias respecto del acceso al trabajo entre hombres y mujeres, pero aún existen grandes desigualdades en salarios, puestos jerárquicos, flexibilización de las condiciones
laborales y en posponer el crecimiento profesional cuando tienen hijos.

Madre sola está siempre en estado de alerta
Las mamás que conviven solas con sus hijos, se ven mucho más afectadas. Estén divorciadas, sean solteras o viudas,están solas para la convivencia con los niños. Ellas sostienen el hogar económicamente y están solas para hacer frente a las necesidades de los hijos. Viven en permanente estado de alerta, con las consecuencias que esto implica. Simples cuestiones como unas líneas de fiebre o el período de vacaciones escolares, descalabran la organización diaria. Lamentablemente, por los mismos motivos, están expuestas a menores condiciones de trabajo o a relegar el desarrollo personal.

Una respuesta:  "Finalmente, resulta pertinente instalar una instancia superadora, un nuevo  modelo social en el que los aportes que las familias realizan a la sociedad con la crianza de los hijos y el cuidado de otros dependientes sea valorado. Se trata de reconocer los cuidados -tradicionalmente denominados "funciones maternas"- como un derecho social básico cuya satisfacción supone una responsabilidad social que debe ser compartida entre mujeres y  hombres al interior del hogar, pero también entre el Estado, el mercado y la sociedad."

Las trabajadoras del sector privado tienen dos descansos diarios de media hora para amamantar a sus bebés, los primeros seis meses. En el ámbito público hay dos descansos, de una hora cada uno. Pero la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia hasta los dos años.

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