Médicos, científicos y referentes de la sociedad civil de siete países se reunieron en Buenos Aires para analizar la nueva reglamentación que levantó la prohibición del cigarrillo electrónico y habilitó los productos de nicotina.
Tras la reciente legalización del vapeo, un panel de médicos y científicos de Argentina, Brasil, España y Chile se reunió en Buenos Aires para poner en discusión la evidencia detrás del cambio regulatorio. El eje que recorrió las exposiciones fue la diferenciación de riesgo entre el cigarrillo tradicional y los nuevos productos de nicotina, con el caso chileno y el caso sueco como espejos de lo que puede venir para la región.
"La abolición del riesgo es una aspiración de la salud pública que estuvo centrada, en gran medida, en la negación, algo que la salud pública no puede sostener. Hoy en día hay muchas personas que, en realidad, no van a dejar de fumar. La salud pública tiene la obligación de atender a esas personas y ofrecer alternativas que reduzcan los riesgos", planteó Diego Verrasco, médico cirujano (UBA) y ex-portavoz de la Red Latinoamericana de Reducción de Daño Asociado al Tabaquismo (RELDAT).
Verrasco expuso en el panel médico-científico de "El Poder de la Innovación: Cómo Argentina Cambió de Rumbo y Qué Significa Para la Región", el evento organizado por Somos Innovación y la Fundación Internacional Bases que abrió Federico N. Fernández, CEO de Somos Innovación y presidente de la fundación, con una lectura de la Resolución 549/2026 como un cambio de "naturaleza" en la discusión regulatoria del país.
“Quienes hasta hace un tiempo compraban productos en el mercado negro y estaban a las buenas de quien se los vendía, van a tener una normativa que les va a garantizar la trazabilidad y la seguridad de lo que compren. Eso también creemos que hay que celebrarlo", detalló Fernández.
Y agregó: "Lo que ha pasado en Argentina es mucho, y este tiene que ser un mensaje para la Argentina y para el resto de la región: hubo un cambio de naturaleza en la discusión. Hasta hace unos meses la discusión era binaria, sí o no, y ahora pasamos a una discusión mucho más rica. Pasamos de una discusión de naturaleza, a una discusión de grado”.
Durante el panel médico, la neumonologa Mariana Rivera (UBA) se ubicó sobre el eje clínico del debate: la diferencia no está en la nicotina, sino en el humo. "En el uso del cigarrillo hay dos sustancias: una es la nicotina y otra es el humo. En el caso de los vapeadores, ese humo estaría restringido y estaríamos en presencia de vapor. El problema más grande, en el caso del fumador, es la presencia del humo. Eso es lo que nos trajo, a lo largo de la historia, un montón de daños al ser humano", explicó.
También remarcó que la evidencia internacional muestra una exposición "mucho menor" a sustancias tóxicas en el vapeo frente al cigarrillo convencional. Rivera planteó, de todos modos, un pendiente: "Nos falta conocer nuestra propia evidencia. No es lo mismo la población de estos países europeos que la nuestra”.
Por su parte, la toxicóloga y farmacóloga brasileña Ingrid Dragan Taricano, fundadora de UNITOX, apuntó contra la asociación automática entre nicotina y cáncer. Citó su uso médico en tratamientos para el Parkinson y la colitis ulcerosa, y fue categórica: "La nicotina es un componente y no es la nicotina la que causa el cáncer. No está provocando cáncer ni está involucrada en eso." Y cerró con un pedido a la comunidad científica: "La nicotina no es una bruja, sino lo contrario" Dragan Taricano aprovechó su exposición para anunciar la formación de la Sociedad Argentina de Ciencia y Tecnología para Reducción de Daños.
Foto -de derecha a izquierda: Federico Fernández (fundación Internacional Bases) y Marco Antonio Lozano, Dr. en Políticas de Salud)
El panel sumó una referencia regional inmediata. Marco Antonio Lozano, médico, ex presidente de la Cámara de Diputados de Chile y hoy Doctor en Políticas de Salud (Johns Hopkins), llevó un año de la Ley 21.642 chilena, que reguló la venta de cigarrillos electrónicos: sin publicidad, sin venta a menores y con límites de concentración de nicotina.
A diferencia de la resolución argentina, la norma chilena pasó por tres años y medio de trámite parlamentario y fue aprobada por unanimidad. "Su respaldo político contó con la participación de la izquierda y la derecha, la oposición y el oficialismo", subrayó, y explicó que la clave fue apelar a la libertad personal informada: "No es el ejercicio de la libertad en el contexto de la ignorancia. Una vez que yo conozco los riesgos, después de tener un debate de dominio público y de educación, yo elijo."
Lozano también citó a Suecia como argumento que, dijo, ayudó a convencer al sector más progresista del Congreso chileno: "La prevalencia de cáncer pulmonar en el mundo, ¿dónde es la más baja? Uno mira el mundo, ve la evidencia: Suecia." Con las bolsitas de nicotina como sustituto del cigarrillo, el país escandinavo bajó su tasa de fumadores al 5% de la población, la más baja de la Unión Europea.
Suecia fue una referencia constante de la jornada. En el mismo evento, la sueca Carissa Düring, de Considerate Pouchers, compartió el panel de sociedad civil con el brasileño Miguel Okumura (THR Brasil), el mexicano Fernando Briseño, la también brasileña Suely Castro (fundadora de Quit Like Sweden) y el colombiano Francisco Ordoñez (ARDT Iberoamérica), en una mesa centrada en la experiencia de consumidores más que en la industria. Reino Unido, Japón, Chequia y Grecia se mencionaron como otros países que combinaron regulación con caída sostenida del tabaquismo.
En Argentina, una encuesta de Opinaia había mostrado semanas antes que el 5% de la población vapea de forma exclusiva y que más de la mitad respalda una regulación con controles de calidad y prohibición de acceso a menores. El perfil típico del vapeador actual que no fuma es más masculino que la población general (62% varones, contra 48% en el total del país) y se concentra en adultos de 25 a 44 años, que representan el 66% del segmento, de acuerdo al informe.
El encuentro se dio, según sus organizadores, en un momento clave para la región: mientras Argentina avanza en la implementación de la nueva normativa, el resto de América Latina observa de cerca los resultados de un esquema que reemplaza la prohibición por el control regulado.