Las cataratas son un serio problema que mucha gente puede padecer en algún momento. Sin embargo, en la actualidad, no es un motivo de alarma.
No se trata de ninguna enfermedad sino de un envejecimiento ocular y como tal, es perfectamente reversible. Esta enfermedad consiste en una opacificación del cristalino, un lente que normalmente posee el ojo y que sirve para enfocar, que es clara y transparente.

La catarata más frecuente es la senil, que aparece habitualmente entre los 65 y 75 años. Pero este caso no es totalmente preciso, ya que pueden haber personas que las desarrollan a una edad más temprana, aunque también puede haber gente que le aparece recién a los 80 años.

Factores de riesgo
Existe una predisposición para que aparezcan, como a las personas miopes, diabéticos o artríticos, que son grupos de riesgo a contraer cataratas a una edad mucho más temprana.

Asimismo hay también un tipo de cataratas congénita que desarrollan los bebés, aunque no es lo frecuente .

Otro factor de riesgo es que la madre haya padecido rubéola durante el embarazo, ya que puede infectar al feto y que propicie este tipo de catarata.

Sin embargo, es muy raro que esto suceda, ya que hoy en día no es habitual que una madre contraiga rubéola con los métodos preventivos con los que se cuentan.

También hay ciertos profesionales que por su trabajo están más vinculados a contraer cataratas, por ejemplo en el caso de los sopladores de vidrio. Las personas que se dedican a la realización de cristales están expuestas a altas temperaturas, además de mirar continuamente la luz del horno.

De este modo parece haber una relación directa entre la exposición de la luz intensa y el desarrollo de cataratas. Sin embargo, deportes como el esquí no implican riesgos, ya que existen protectores oculares, como los oscuros anteojos de sol, que evitan el daño ocular.

No existen gotas, pastillas o dietas especiales para hacer reversible las cataratas. El único tratamiento efectivo es la cirugía.

Esta técnica que se ha modificado con los años consiste en extraer el cristalino opaco, previa anestesia local.

Se utiliza ultrasonido, con el cual se hace una pequeña incisión de tres milímetros por encima del ojo. Luego se elimina la catarata y por la misma herida se coloca un lente intraocular de acrílico plegable, que reemplaza perfectamente el cristalino opaco.

Como la herida es tan pequeña no necesita puntos de sutura y toda la operación dura alrededor de cinco minutos.

La cirugía es ambulatoria y el paciente regresa a su casa el mismo día con algunas recomendaciones.

Le prescribirá al paciente gotas oftálmicas antibióticas y antiinflamatorias por algunas semanas para ayudar al proceso de cicatrización y recomendando también no realizar esfuerzos por unos días como el levantar cosas pesadas, ya que puede abrir la herida.

Síntomas
Según el tamaño y la localización de las áreas de opacidad del cristalino natural del ojo, una persona puede o no darse cuenta que está desarrollando una catarata.

Por ejemplo, si esta se localiza en un borde externo del cristalino, la visión no sufre cambios, pero si la opacidad está situada cerca del centro de la lente, generalmente interfiere con la visión.

A medida que las cataratas aumentan, la visión puede hacerse más borrosa. Esta disminución de la agudeza visual es uno de los síntomas más claros y típicos en las personas que están desarrollando cataratas.

Los ojos pueden tener una mayor sensibilidad a la luz dificultando las tareas habituales. También se produce una alteración en la percepción de los colores y en muchos casos se puede llegar a producir una diplopía, o sea, visión doble en el ojo afectado o en ambos si lo están.

Actualmente las cataratas ya no son causa de ceguera debido a que las técnicas de avanzada existentes impiden llegar a ello.

Podría darse el caso de que el problema esté muy avanzado, se puede distinguir rápidamente porque es posible observar que la pupila en lugar de ser negra se ha puesto blanca .

Sin embargo, la persona que la padece no llega a perder la visión totalmente, sino que solo percibe la luz. Hoy ya no se llega a estos extremos , el paciente acude al oftalmólogo al percibir una pérdida de la visión.

Se le realizan pruebas para tener un diagnóstico como la toma de agudeza visual que va a mostrar si se trata de cataratas o de otra problemática. Y la solución está en el quirófano.

 
Antiguamente cataratas era sinónimo de ceguera, hoy 10 minutos en el quirófano lo solucionan.
El diseño de los lentes intraoculares ha seguido un camino parecido al de los lentes de contacto. Al principio fueron rígidos y grandes, evolucionando hacia blandos, flexibles y muy pequeños.

70
años, la edad en la que el cristalino intraocular natural comienza a opacarse y es cuando se forma cataratas. Son tan frecuentes que prácticamente el 80 por ciento de los mayores de 60 años tienen algún grado de catarata.

Ventajas y rapidez
La ventaja de los implantes blandos es que pueden ser enrollados como un cilindro e implantarlos en el ojo a través de una pequeña incisión que se practica para introducir la punta ultrasónica y extraer la catarata.

¿Tienen que madurar?
Existe un viejo y erróneo concepto de que hay que esperar que las cataratas "maduren" para operarlas. Con la moderna cirugía la situación es a la inversa. Cuanto más reciente es la catarata más sencilla es la operación.

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