La expansión de la enfermedad genera muchos interrogantes por los riesgos de contraerla durante la vida cotidiana. La infectóloga explica las claves de la enfermedad
La enfermedad del ébola tiene en vilo al mundo: es causada por un virus del altísima letalidad y no existen vacunas ni medicamentos probados para combatirla. Lilian Testón, infectóloga y coordinadora del departamento de epidemiología de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) sostiene que la posibilidad de que el virus llegue a la Argentina es baja aunque explica que ya funcionan los mecanismos de detección y que en breve en el aeropuerto de Ezeiza podría comenzar a tomarse la temperatura a pasajeros provenientes de las zonas de riesgo.

-¿Qué es el ébola?

-Es una enfermedad muy agresiva porque el virus tiene una letalidad de entre el 75% y el 90% por su mecanismo de acción, que consiste en bloquear el sistema inmune de la persona, por lo que la deja sin capacidad de reaccionar ante un germen. -¿Es similar a lo que producía el SIDA en su momento?

-Sí, al SIDA cuando surgió hace muchos años ya que ahora, con el coctel de medicamentos disponible, se transformó en una enfermedad crónica como la diabetes.

-¿Cómo comienza a diseminarse el ébola?

-El contacto primario es con los animales. Son reservorios del virus el mono, un murciélago típico de esta zona africana, antílopes y puercospines. Y el hombre se contagia porque entra en contacto directo con éstos o por comer carne de mono o murciélago, que es una costumbre africana. Una vez que pasa al humano se produce la transmisión secundaria, de persona a persona, por los fluidos corporales.

-¿Cuáles son las posibilidades de contagio?

-Si en este cuarto entrara alguien con varicela o con sarampión y ninguno de nosotros tendría la vacuna, tendríamos un 90% de chances de enfermar. En cambio, si entra un paciente con ébola sólo podríamos contagiarnos si entráramos en contacto con algún fluido corporal, como vómito, transpiración, saliva, orina o sangre.

-¿Pero si uno habla frente a un enfermo puede contagiarse por la saliva?

- En más de un metro de distancia no pasa nada pero hablar cara a cara sí es un riesgo. Por eso cuando hablan del riesgo en los aviones el control de los pasajeros se debe hacer en los asientos que están a los lados, en los asientos anteriores y los posteriores y en la tripulación que estuvo en contacto con el paciente.

-¿Cual es el riesgo real de que el virus del ébola llegue a la Argentina?

-Por el momento, las posibilidades de que llegue a la Argentina son bajas. En primer lugar, porque no tenemos vuelos directos desde los países africanos afectados. Existe sí un problema por la porosidad de las fronteras terrestres por donde sí podría pasar algún pasajero sin ser detectado y sin que se pusieran en funcionamiento los protocolos, los cuestionarios, los planes de contingencia que existen para la epidemia. Pero junto a muchos colegas coincidimos que es muy baja la chance que esto ocurra.

-¿Por vía marítima no hay riesgos?

-Existen los mismos protocolos para chequear los barcos que provengan de los países africanos. Todo se basa en cuidar, monitorear y vigilar las naves que salgan desde donde existe el brote epidémico que es básicamente Guinea, Liberia y Sierra Leona.

No es imposible que pueda llegar algún polizonte africano. Pero la idea también es que no haya pánico entre la población cuando nuestro riesgo es tener Chikungunya -esa enfermedad parecida al dengue- ya que tenemos al mosquito vector del mal. Y eso va a desbordar las guardias y va generar un alerta en el sistema de salud.

-¿Cómo es el protocolo de acción en Argentina en caso que se detectara a un pasajero infectado?

-Hay que monitorear al que no tiene síntomas y estuvo en contacto con un infectado, y al que está enfermo, aislarlo. Lo diseñamos con el doctor (Daniel) Stamboulian para los aeropuertos y además el Ministerio de Salud también tiene sus normativas.

-¿Aún no se ha implementado el testeo de temperatura a pasajeros sospechosos en los aeropuertos del país?

-Todavía no pero están por colocar los termómetros en cualquier momento, los mismos que implementaron durante epidemia de H1N1. Son unos equipos de forma cuadrada que toman la temperatura corporal sin acercarse demasiado a la persona.

-¿Hay riesgo de pandemia?

-Creo que no porque el virus no se transmite por vía aérea. Si fuera como pasó con la gripe aviar (H1N1), de 2009, entonces sí y por eso se declaró la pandemia y se cerraron los teatros, por ejemplo.

Entre la realidad y los excesos de la ficción

¿Qué opina sobre las teorías conspirativas que afirman que el brote surgió para beneficio de los laboratorios que harán negocio con la vacuna?

-No creo en eso. Tampoco es un virus que sirva como arma biológica porque el contacto tiene que ser muy directo.

-Encima el brote apareció cuando las cadenas de TV norteamericanas comenzaron a emitir series como "The Last Ship" o "The Strain" que tratan sobre pandemias...

-Es una casualidad: también se emite "Helix", que habla del ébola específicamente. Pero no hay ninguna teoría conspirativa. Hay que transmitir tranquilidad a la gente y que en seis meses habrá una vacuna. Incluso el brote de alguna forma está contenido porque el virus se propagó en el medio sur de Africa y no llegó al norte.

-Las fotos de los enfermos de ébola son impresionantes, por las llagas y hemorragias que sufren.

-Esas imágenes tienen algo de mito, de lo que muestran las películas. Un trabajo científico reciente, hecho en campo con 3500 pacientes, analizó los síntomas como el dolor de cabeza, dolor muscular, fiebre, vómitos y lesiones en el cuerpo. Pero esas hemorragias cataclísmicas -que muestran sangrado de ojos y orejas-, no fueron vistas. Sí aparecía sangre en orina y materia fecal, en un 3%.

-¿De qué depende la sobrevida de los pacientes? Porque algunos infectados que volvieron a Estados Unidos pudieron recuperarse.

-Muchos repatriados, que eran personal de salud, se curaron. A los dos primeros médicos que vuelven, desde Sierra Leona y Liberia, les ofrecen tratamientos compasivos, es decir, no probados y para personas que están por morir. Uno se salvó y el otro se murió. El otro tratamiento es hacer una transfusión de sangre de alguien que sobrevivió a la enfermedad.

      Embed