Aunque muy atrás ha quedado la primavera, aparentemente la estación más propicia para que resurjan las alergias más comunes, estos meses de otoño e invierno son los idóneos para recibir la inmunoterapia que hará más llevaderas las reacciones más incómodas, aun las graves.
La amplia variedad botánica, responsable de los distintos síntomas alérgicos, hace imprescindible que el tratamiento sea especí co para cada caso.
Es muy probable que en estos días muchos de los que padecieron los síntomas de la alergia al polen durante los meses de la pasada primavera aún sientan la obstrucción nasal o molestias en los ojos. Según un estudio, el 30 por ciento de la población en general padece en mayor o menor medida los síntomas de este trastorno, cuya intensidad se debe a las peculiaridades del clima de Buenos Aires y de la flora, que cuenta con especies botánicas tan representativas en este sentido como por ejemplo el plátano.
Cuando el sistema inmune detecta la presencia de un agente extraño reacciona produciendo anticuerpos. Estos anticuerpos que surgen como un mecanismo de defensa por parte del organismo ante una probable agresión de un agente externo adquieren millones de formas diferentes y reciben también el nombre de inmunoglobulinas.
Los anticuerpos circulan por la sangre y están presentes en casi todos los líquidos corporales, donde ayudan a capturar y prevenir la entrada de materia extraña no deseada.
Cada anticuerpo tiene, además, la habilidad de reconocer y unirse a una sustancia extraña especíca, con la cual reacciona perfectamente como una llave.
Qué son los alergenos Las grandes clases de anticuerpos existentes son cinco y se simbolizan con distintas letras; IgC, IgM, IgA, IgD e IgE. Esta última es el anticuerpo producido en las reacciones alérgicas y en las reacciones de defensa contra las infecciones parasitarias.
Por esto, las personas alérgicas por lo general tienen niveles mucho más elevados de IgE en la sangre que los no alérgicos. Sin embargo, algunos alérgicos tienen valores normales de IgE en la sangre y puede también haber gente con IgF elevada, sin por ello ser alérgica.
Prevención de las alergias Todas las medidas de prevención persiguen, en primer lugar, un objetivo determinado: evitar que la persona sensibilizada entre en contacto con el alergeno. Alcanzar esta meta es muy importante para la vida del alérgico.
Sin embargo, en la práctica, el mantenerse alejado de la sensibilización presenta un nivel de di cultad que es variable según el alergeno, siendo sumamente complicado impedir el contacto con algunos específicos.
Tal es el caso de los que exigen, por ejemplo, un cambio del estilo de vida, abandonar un tipo de clima y viajar a otras regiones, o también un trabajo determinado.
Si bien estos reacomodamientos son muy frecuentes, pueden ser necesarios ante ciertas afecciones alérgicas agudas.
La prevención de las alergias ha sido desde siempre el principal foco de interés para los médicos alergistas. El hecho de implementar medidas certeras y a tiempo, orientadas sobre este aspecto, puede resultar de radical importancia para la futura salud de los pacientes.
Por este motivo, se han dirigido esfuerzos especiales hacia los niños de padres alérgicos o asmáticos.
Teniendo en cuenta que las alergias y el asma se presentan por familias, el enfocar la prevención sobre los recién nacidos y los infantes es una acción similar a la de estar atentos para apagar el fuego antes de que salte la primera chispa.
Sin embargo, a causa de que las alergias no pueden prevenirse de una única manera, es importante tener conocimiento de las distintas medidas que pueden encararse según cada tipo de alergia.
Tips: Según el origen que tengan los alimentos, suelen tener algún tipo de reacción alérgica asociada. Los de origen natural producen, por lo general, comezón o reacciones alérgicas en la piel.
Preocupación principal La prevención de las alergias ha sido desde siempre el principal foco de interés por los médicos alergistas. El hecho de implementar medidas certeras y a tiempo puede resultar de radical importancia.
¿Es de nacimiento? El riesgo de volverse alérgico a sustancias presentes en el aire es muy alto: todas las proteínas que provienen de las mascotas: saliva, pelaje, por ejemplo, son netamente perjudiciales para la salud del niño.
Asma y alergia La infección respiratoria es un desencadenamiento común del asma, y además es posible que la inicien las maniobras que reducen la frecuencia de infecciones respiratorias en la lactancia.
LOS ALIMENTOS PUEDEN SER UNA FUENTE DE PROBLEMAS Algunos alimentos provocan reacciones casi al instante de haberlos ingerido. La forma de manifestarse puede ser desde urticaria hasta una reacción de anafilaxis, por ejemplo a un alérgico a las habas siente que se le cierra instantáneamente la garganta y no puede respirar.
Otros, en cambio, tardan más tiempo en actuar debido a que requieren un proceso previo de digestión, o porque su absorción se lleva a cabo en un sitio posterior del tracto digestivo.
Según el origen que tengan los alimentos, suelen tener algún tipo de reacción alérgica asociada. Los de origen natural producen, por lo general, comezón o reacciones alérgicas en la piel. Dentro de este grupo, los más comunes son los cítricos, la frutilla, el ananá, el tomate, el huevo, la leche, el chocolate, la pimienta, los mariscos y la nuez.
Es una enfermedad que exige estar "siempre listo" También se debe tener precaución con la mayoría de los alimentos industrializados que contienen conservantes químicos .También el riesgo de volverse alérgico a sustancias presentes en el aire como el humo del cigarrillo, o vaporizadores, etc., es muy alto. Todas las proteínas que provienen de las mascotas como saliva, orina, pelaje, son netamente perjudiciales para la salud de los niños.
De un modo similar, el desarrollo de alergia a los ácaros en niños se ha ligado a la frecuencia de exposición temprana a ellos, mientras que el desarrollo de alergia a los gatos está asociado con la presencia del animal en la casa desde el momento del nacimiento del niño.
Se deben evitar las cubiertas plásticas en almohadas y colchones. Se debe lavar la ropa de cama con agua caliente cada siete o diez días. Evitar la humedad en las paredes. Quitar alfombras, muebles tapizados y objetos que guarden polvo en el cuarto de los pequeños. Pero aunque los pólenes constituyen quizás el capítulo más conocido en este tema, existen otros agentes que no por ser menos frecuentes deben considerarse de menos importancia.
Los denominados ácaros, que habitan en el polvo que se produce, por ejemplo, en los ambientes hogareños y que se alimentan de las escamas humanas que se desprenden de la piel, hábito alimenticio al que deben su denominación. La mayor concentración de estos molestos huéspedes puede encontrarse en los colchones, por ejemplo, y a pesar de tener el máximo pico reproductivo en los meses de otoño y primavera, el tratamiento con inmunoterapia puede instaurarse en cualquier época del año.
De acuerdo a los especialistas en alergia, se comienza con una dosis baja y se llega a una concentración máxima que se repetirá después, durante varios meses, a modo de pauta de mantenimiento.