Sus decisiones van en concordancia mayoritaria con el sentir popular. Levantarle la "veda" a Icardi y desplazar a Higuaín fue una movida fuerte, pero no la única. Se ganó la confianza de Messi sin resignar sus convicciones.

En su primera convocatoria para un partido de Eliminatoria mundialista, Jorge Sampaoli tomó decisiones que dejan a la vista claras señales de mano firme y renovación. Como primera medida suprimió la “veda” que existía alrededor de la figura de Mauro Icardi y al mismo tiempo dejó al margen al también delantero Gonzalo Higuaín, un infaltable de la última década pero que carga con las frustraciones de las finales perdidas en el Mundial y Copa América sumadas a rendimientos lejos de lo esperado.

Cara y cruz. A Icardi le dio toda la confianza para que se transforme en su “9” titular y para conformar el trinomio de ataque con el capitán Lionel Messi y Paulo Dybala. Y la baja del Pipita Higuaín es una muestra de que va en serio y a fondo contra “el club de amigos”, cuya primera víctima había sido Ezequiel Lavezzi en la convocatoria de presentación para los amistosos ante Brasil y Singapur.

También apostó a futbolistas que le rindieron mucho en su reciente paso por Sevilla, como Nicolás Pareja y Joaquín Correa, a la vez que sumó aire fresco con los llamados a Guido Pizarro, “Toto” Salvio, Marcelo Acuña, Federico Fazio, Leandro Paredes y Manuel Lanzini.

Después respalda y le da continuidad a futbolistas pilares de los anteriores ciclos y que vienen sosteniendo su presencia más allá de las actualidades y los niveles que muestren en sus clubes. Este es el caso del arquero Sergio Romero, el ahora lesionado Lucas Biglia, Ever Banega, Angel Di María, Augusto Fernández y hasta Sergio Agüero que regreso al mapa albiceleste tras estar afuera de los amistosos con Brasil y Singapur.

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El caso de Javier Mascherano merece un párrafo especial. Algunas versiones lo daban como seguro retirado de la Selección por el nuevo cuerpo técnico, pero Sampaoli apela al sentido común para utilizarlo como último hombre en una línea de tres, es decir la misma función en la que lo proyecta Ernesto Valverde en el nuevo modelo de Barcelona.

Cortando por lo sano

Una corriente positiva y de apoyo de la opinión pública futbolera parece encolumnarse detrás del nuevo técnico de la Selección. A quien no le tembló el pulso para empezar a cortar con el “club de amigos” que denunció Carlos Dibos, el ex preparador físico de la Selección en los tiempos de Coco Basile. Afuera un Lavezzi que hace rato no justificaba su presencia y ahora afuera un Higuaín que la rompe en el calcio pero hace rato no da pie con bola con la albiceleste.

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Además Sampaoli les da la chance a jugadores que actúan en el fútbol argentino, otro de los aspectos donde es la contracara de sus antecesores en el cargo. ¿Llegó el momento para Darío Benedetto, el máximo goleador del último campeonato argentino?

El primer examen eliminatorio de la era Sampaoli será el jueves 31 ante Uruguay, en el mítico Centenario de Montevideo, desde las 20. Después, viene Venezuela.

Cuentan que Sampaoli se “ganó” muy rápidamente a Lionel Messi, una movida clave ya que el armado del equipo tiene que girar en función de quien es el mejor jugador del mundo como décadas atrás pasaba con Diego Maradona. Y para tener la aprobación del 10 no apeló a convocar a Pocho Lavezzi o Higuaín, lo que marca otro punto a favor del actual DT de la Selección.

Las reuniones personales con los futbolistas, con la rutina de los videos y las extensas charlas tácticas, buscaron tener un efecto de conocimiento mutuo, pero sobre todo de motivación. Otra movida de un entrenador que agarró la Selección con la fuerza de una escoba nueva que barre bien, mano firme y el desafío de hacer historia con el equipo nacional. Ahora se viene la hora de la verdad...