La protesta reclamó la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y estuvo marcada por gases lacrimógenos, agua y una fuerte lluvia en la Ciudad de Buenos Aires.
La quinta Marcha Federal Universitaria terminó con corridas y enfrentamientos entre manifestantes y la Policía frente al Congreso. Pasadas las 16, algunos activistas de izquierda rompieron bancos y arrojaron piedras, mientras las fuerzas de seguridad respondieron con agua y gases lacrimógenos, en una jornada atravesada por el reclamo para que el Gobierno de Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario.
La movilización reunió a docentes, estudiantes, autoridades universitarias, sindicatos y organizaciones políticas bajo las consignas “Educación, soberanía y democracia” y “Milei, cumplí la ley”. Las organizaciones convocantes difundieron una proclama en la que cuestionaron el incumplimiento de la normativa y alertaron sobre la situación presupuestaria de las universidades públicas.
En medio de los incidentes y bajo una fuerte lluvia, el diputado Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, salió para interiorizarse sobre lo que ocurría. Francisca Staiti, secretaria general de la Conadu Histórica, cuestionó el operativo policial y afirmó: “Están reprimiendo en una marcha pacífica”. También sostuvo que la lluvia y la represión no impedirían que los manifestantes continuaran en las calles.
La columna de la Universidad de Buenos Aires (UBA) había partido temprano desde Plaza Houssay y avanzó por las avenidas Córdoba y Corrientes. Pasadas las 15, los manifestantes aguardaban sobre avenida de Mayo para ingresar a la Plaza del Congreso, donde estaba previsto realizar el acto central. Al frente de la movilización se desplegó una bandera con la consigna “Defendamos la UBA”.
Entre los participantes había directores de hospitales universitarios, docentes, estudiantes y dirigentes gremiales, entre ellos Emiliano Cagnacci, de Aduba. También marcharon representantes de distintas facultades y organizaciones universitarias, con banderas que reivindicaban instituciones como el Hospital Roffo y a los tres premios Nobel formados en la UBA.
Las lluvias que afectaron a la Ciudad de Buenos Aires durante la tarde alteraron el desarrollo de la protesta. Algunos gremios y agrupaciones comenzaron a retirarse antes de lo previsto y los organizadores adelantaron el acto central. Mientras seguían llegando manifestantes al Congreso, representantes sindicales y universitarios tomaban la palabra desde el escenario instalado frente al Palacio Legislativo.
Poco antes de las 16, desde el escenario llamaron a permanecer en la plaza pese a las condiciones climáticas. Durante los discursos también se escucharon consignas contra el Gobierno y su modelo económico, además de expresiones de apoyo a las Madres de Plaza de Mayo y a los trabajadores del Hospital Garrahan.
La Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires se sumó a la movilización y denunció que el Gobierno nacional acumula un atraso del 32% en los salarios del sector. El reclamo por la recomposición salarial se incorporó así a las demandas por el financiamiento de las casas de estudio y el cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso.
La protesta también contó con el respaldo de la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), La Cámpora y el Frente de Izquierda de los Trabajadores. ATE, además, impulsó un paro nacional de 24 horas, en una jornada que combinó el reclamo universitario con otras demandas sindicales y sociales.
Las organizaciones convocantes insistieron en que el financiamiento universitario constituye el eje central de la protesta y advirtieron sobre las consecuencias de la situación presupuestaria. Sin embargo, los enfrentamientos registrados frente al Congreso marcaron el cierre de una movilización que había reunido a miles de personas para exigir al Gobierno la aplicación de la ley.
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