Una vecina y docente de Avellaneda, denunció un singular hecho que le ocurrió en un hipermercado de la zona, donde “el domingo 27 de junio poco antes del cierre, estando en la caja 9 efectuando el pago de mi compra, una empleada de seguridad, -no identificada y cuya identidad se negó a darme-, me interpeló por el destino de unas cremas de belleza que había visto en mi carro con anterioridad, pero que definitivamente no llevé. Le dije que las había dejado, y me pregunto dónde, a lo cual contesté que no lo recordaba. Entonces me va a tener que acompañar, me dijo, mientras le pasaba letra al responsable de turno a través de un radio. Entre ella, y el gerente de turno, -no identificado- me hicieron un sándwich y me sugirieron que fuera a buscar dichas cremas sí o sí”. La vecina de nombre Liliana, dijo “el hombre compulsivamente me estaba obligando a hacer algo inusual. Ofrecí que me revisaran, es más, ofrecí desnudarme delante de todos; les di mi cartera para que pudieran comprobar que no tenía esas malditas cremas en mi poder”. Pero Liliana estaba acompañada por un funcionario de la municipalidad de Avellaneda, quien protestó presentando su credencial, y recordándole al empleado que tal acción confería un “abuso de autoridad” dado que “yo no me estaba llevando ningún producto que no hubiera sido pagado”. Y destacó que otra empleada la había seguido desde las 19, cuando entró al local.