Un día como hoy, pero en 1984, el científico argentino, César Milstein ganaba el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones en el tema inmunológico y el descubrimiento del principio de producción de anticuerpos monoclónicos.
El galardón fue compartido con un investigador británico, Niels Jerne, y otro alemán, George Köelher, por sus trabajos en identificar, respaldar y restaurar las reacciones de inmunidad del organismo que combaten las enfermedades, desde el cáncer hasta el Síndrome de Insuficiencia Inmunológica Adquirida (AIDS), así como en la aceptación de órganos trasplantados. Además, sus investigaciones tuvieron impacto en el campo de las alergias y la endocrinología.
Los trabajos realizados por los tres científicos tienen que ver con el sistema único que llevamos en nuestros organismos, que ayuda a protegernos de infecciones de bacterias, virus y oros microorganismos.
Milstein, que en ese momento tenía 57 años, se convirtió en el quinto argentino en la historia que recibió dicho premio que otorga la academia sueca.
El investigador fue un erudito precoz. A los 25 años se graduó de Licenciado en Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Cuatro años después, recibió su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina. Poco tiempo después, fue becado por la Universidad de Cambridge donde consiguió su segundo doctorado en 1960.
El argentino emigró en 1963 tras el golpe militar del año anterior y se incorporó al Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Councul de la Universidad de Cambridge.
Sus trabajos en el estudio de las inmunoglobulinas permitieron entender el proceso por el cual la sangre produce anticuerpos. Y con la ayuda de Kölher, ideó una técnica para crear anticuerpos con idéntica estructura química, al que llamó anticuerpos monoclonales, muy utilizados en la actualidad para distintas tratamientos.
Sin embargo, lejos de convertirse en rico, Milstein no registró ninguna patente por su descubrimiento ya que pensaba que era propiedad intelectual de la humanidad y sólo le interesaba el interés científico y no el económico.
En 1993, fue condecorado con el Premio Konex de Brillante junto a René Favaloro. El 24 de marzo de 2002, falleció en Cambridge, Inglaterra, como consecuencia de una afección cardíaca, a los 74 años.
Su sobrina nieta, Ana Freile, eligió leer para su funeral el cuento de Eduardo Galeano "Un Mar de fueguitos", que posteriormente inspiró el nombre de la película sobre su vida denominó "Un fueguito".