Ya no se trata solo de tener un celular para mandar mensajes; el dispositivo es ahora la herramienta con la que estudian, trabajan, editan contenido para redes y se mantienen conectados con una comunidad global.
Entrar en el cuarto de un adolescente o de un joven universitario hoy en día es como asomarse a un centro de comando tecnológico. Ya no se trata solo de tener un celular para mandar mensajes; el dispositivo es ahora la herramienta con la que estudian, trabajan, editan contenido para redes y se mantienen conectados con una comunidad global. Los "nativos digitales" son usuarios extremadamente exigentes: no se dejan engañar por una campaña de marketing brillante si el equipo no rinde en el día a día.
El ranking de los dispositivos preferidos por los jóvenes cambió radicalmente en los últimos años. Antes, la distinción era puramente por marca, pero ahora entran en juego factores como la sostenibilidad, la calidad de la cámara frontal para el streaming y, sobre todo, la capacidad de integración con un ecosistema de accesorios como relojes inteligentes y auriculares de cancelación activa. El valor ya no está solo en el estatus, sino en la utilidad real que el aparato aporta a su estilo de vida dinámico.
Para la gran parte de los estudiantes, el "punto dulce" del mercado está en la gama media premium. Buscan equipos que se sientan de alta calidad pero que no obliguen a pedir un préstamo bancario. La prioridad absoluta acá es la pantalla y la batería. Necesitan paneles con altas tasas de refresco (120Hz) para que scrollear en TikTok o Instagram sea fluido, y una autonomía que aguante una jornada completa de clases y salidas nocturnas sin pasar por el enchufe.
Para este segmento, es muy común ver a estudiantes que todavía apuestan por la confiabilidad de modelos anteriores que envejecieron increíblemente bien. Por ejemplo, muchos optan por el Samsung a54 debido a su equilibrio entre una pantalla Super AMOLED envidiable y una política de actualizaciones que lo mantiene vigente incluso frente a lanzamientos más recientes.
Otros elijen la simpleza del moto g24, demostrando que los jóvenes hoy investigan más y prefieren un equipo equilibrado que una novedad de marca china que quizás flaquea en el soporte de software a largo plazo.
A pesar de la feroz competencia de Android, Apple sigue manteniendo un magnetismo especial para los jóvenes, en gran parte gracias a iMessage, FaceTime y la integración perfecta con las Mac que usan para la facultad. Sin embargo, no todos los jóvenes apuntan al modelo Pro Max de mil quinientos dólares. Hay un sector muy grande que valora la portabilidad y la potencia bruta por sobre el diseño de pantalla completa.
Para este perfil de usuario que busca entrar al mundo iOS sin vueltas, el iPhone se sigue siendo una opción muy valorada en los rankings de preferencia. Su formato compacto permite usarlo con una sola mano —algo que muchos extrañan en la era de los "ladrillos"— y su procesador garantiza que las aplicaciones más pesadas de edición de video carguen en un pestañeo. Es el dispositivo ideal para el joven que quiere una cámara que siempre saque fotos naturales y un sistema operativo que no se cuelgue nunca, priorizando la eficiencia por sobre el tamaño de la pantalla.
Una tendencia que explotó entre los jóvenes en el último tiempo es el uso de dispositivos para el bienestar. Ya no es solo sobre contar pasos o medir las calorías quemadas en el gimnasio; la Generación Z y la Generación Alpha están pendientes de los datos del sueño y los niveles de estrés. Los anillos inteligentes (smart rings) y los relojes de pulsera se convirtieron en el accesorio infaltable.
Estos dispositivos permiten a los jóvenes entender cómo el café de la tarde afecta su descanso o cómo el ejercicio mejora su capacidad de concentración para los exámenes. La estética acá juega un papel fundamental ya que los dispositivos deben ser lo suficientemente sobrios para ir a una entrevista de trabajo, pero con la personalidad necesaria para lucirlos en una salida con amigos. La tecnología pasó de ser algo que "se usa" a algo que "se viste", fusionándose con la moda urbana de una manera que nunca habíamos visto.
Si caminas por los pasillos de una facultad privada hoy, vas a ver más lápices ópticos que lapiceras de tinta. Las tablets de alto rendimiento desplazaron a las laptops pesadas por una cuestión de comodidad y versatilidad. Los jóvenes valoran la posibilidad de anotar directamente sobre un PDF, hacer esquemas a mano alzada y, cinco minutos después, conectar un teclado inalámbrico para redactar un ensayo.
La preferencia se divide entre las iPads y las Galaxy Tab de gama alta. Lo que define la compra en este caso es la latencia del lápiz y la capacidad de multitarea. Poder tener la clase por Zoom en una mitad de la pantalla y los apuntes en la otra es una función no negociable.
Además, la posibilidad de usar estas tablets como segundo monitor para sus computadoras de escritorio las convierte en una inversión inteligente para aquellos que también se dedican al diseño gráfico o a la programación desde chicos.
El último pilar del top de dispositivos preferidos es el audio. Para un joven, sus auriculares son su escudo contra el ruido del transporte público y su pasaporte a la concentración profunda. Los auriculares con cancelación activa de ruido (ANC) ya no es un gasto de plata sino algo necesario para el día a día
Los modelos "over-ear" (son los que cubren toda la oreja) volvieron con todo por una cuestión estética y por la calidad de sonido superior que ofrecen para escuchar podcasts o música en alta fidelidad. Sin embargo, los "in-ear" inalámbricos siguen siendo los reyes de la practicidad y comodidad ya que lo podes llevar hasta en el bolsillo del pantalón.
El top de dispositivos preferidos por los jóvenes a inicios de 2026 refleja una búsqueda de equilibrio entre la estética, la potencia y la funcionalidad real. Ya no se compra por impulso o por lo que dice una publicidad en la tele; hoy se consultan foros, se mira comparativas de durabilidad y se analiza el valor de reventa antes de decidirse.
El mercado se volvió más transparente y eso obligó a las empresas a subir la vara. Ya sea que elijan un teléfono de batalla, una tablet ultradelgada para estudiar o los mejores auriculares del mercado, lo que los jóvenes están buscando es una herramienta que no les ponga trabas. La tecnología, en sus manos, deja de ser un objeto inanimado para convertirse en una extensión de su creatividad y su forma de ver el mundo.