Presente en cada turista que aspira a trasladarse hasta la costa, la ciudad es la primera tentación, mérito a su historia y una atractiva gastronomía. Industrias menores cautivan con originalidad, mientras actividades como el turismo de aventura y la pesca representan un divertimento casi ineludible.

Dolores no es sólo un lugar de paso con “trapitos” a la vera de la ruta invitando a frenar el viaje para llenarse la panza con una parrillada. Dolores, una ciudad que cuenta con 32 mil habitantes, es muchísimo más que eso.

Es la cabecera del partido homónimo, en la provincia de Buenos Aires. Es conocida como el Primer Pueblo Patrio por haber sido fundada el 21 de agosto de 1817, siendo la primera población creada por el naciente estado argentino luego de la declaración de independencia. Claro que, Curuzú Cuatiá,en Corrientes, también se considera de esa manera por ser el primer pueblo fundado tras la Revolución de Mayo de 1810.

La ciudad de Dolores está ubicada en el Este de la Provincia de Buenos Aires, frente a la Ruta Nacional Nº 2 y la Ruta Provincial Nº 63. Está a 207 Kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, a 189 de La Plata y a 192 de Mar del Plata. La superficie es de 1.973 Km2.

El clima es templado, subhúmedo, por corresponder a la depresión del río Salado. La temperatura media oscila entre 19ºC y 25ºC en verano, y descienden a 10ºC durante el invierno. Como industrias menores, cuenta con fábricas de hormigón, vibrados, químicas, panaderías, embutidos, especias, queserías, heladerías, dulces, champiñones y miel. La apicultura, la agricultura y la ganadería también son trascendentales en la zona.

Quienes viajan a pasar sus vacaciones desde Buenos Aires al Partido de la Costa, identifican a Dolores porque al dejar la Autovía 2 para tomar la ruta 63 comienzan a verse las tentadoras parrillitas.

En la misma ruta, decenas de “trapitos” invitan a los viajantes, a través de sus señas, a detenerse y pasar. Muchos lo hacen. Lo que pocos han hecho es entrar a la ciudad a visitarla. Vale la pena por los atractivos y por la hospitalidad de los dolorenses.

En el casco urbano, hoteles, hosterías y cabañas proponen una agradable variedad para la estadía. La gastronomía respeta las tradicionales comidas argentinas.

El museo Libres del Sur y el Teatro Unione son parte importante de la oferta cultural. Este último fue el resultado de la incitativa de un grupo de inmigrantes italianos. Se comenzó a construir a fines del siglo XIX, con una arquitectura que combina galerías, palcos, plateas y un foso de orquesta.

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