Llegó mucha gente a la ciudad. Las playas se desbordaron y, encima, se anuncian para los próximos días temperaturas de más de 30 grados. Ayer, sin una nube en el cielo, la máxima fue de 24°.
Volvió el sol, y volvió para quedarse. Aún con restos de una brisa fresca que a modo de aire acondicionado dejó la temperatura del día en unos aceptables 24 grados, el cielo celeste por donde se lo mirara, pintó de verano la postal de un viernes que, al sonar de las fanfarrias, se transformó en el anuncio de un fin de semana impresionante.
Las últimas ráfagas de aire polar se disiparon con el correr de la tarde de ayer y, con el horizonte pintado con un arrebol inmejorable, todo quedó preparado para un fin de mes fantástico.
Para muchos el fin de semana, de más de 30 grados, será el cierre de las vacaciones: "nos vamos el domingo", fue la frase preponderante en distintos sectores de la playa, más allá de que el mes encontrará su bandera a cuadros recién el martes, cuando baje oficialmente el telón de la histórica segunda quincena.
Lo concreto es que, como un anticipo de una seguidilla de días a pleno sol y muy calurosos, los turistas pudieron disfrutar ayer de una jornada ideal para tomar sol, tenderse en la arena, meterse al mar o caminar al aire libre.
Ni una nube se posicionó en el cielo; así había sido la noche del jueves, impecablemente estrellada. El día no podía mostrar un aspecto menos maravilloso y, encima, acompañado por una nueva marea de veraneantes que, impulsados por la moda "fin de semana" cargaron las calles y las playas. Encima, el agregado de la disputa del primer Superclásico del año, hicieron que Mar del Plata luciera como en sus mejores tiempos.
La arena llena de grupos familiares y de amigos, las carpas de los principales balnearios colmadas en su capacidad, lo mismo que los estacionamientos y buena parte de los establecimientos gastronómicos. Será, sin dudas, el mejor fin de semana de la temporada en todo sentido: clima y concurrencia.
Después del cielo gris que dominó la mañana de ayer, cambió el viento y hubo un rato de auténtico día de verano para pasar un par de horas por la playa. Claro que hubo muchos desconfiados que se fueron a pasear.
"¿En qué bolso habíamos dejado el protector solar?", fue la pregunta recurrente en varios hogares; y es que en los últimos días, las nubes y el fresco habían permitido ahorrar en el uso de estos elementos cosméticos. Pero ayer el sol no dio tregua y se hizo imposible salir a disfrutar el día sin cubrirse la cara y los hombros con algún factor de 30 para arriba. Respecto del mar hay que decir que acusó recibo del aire fresco de los últimos días y que sus aguas estaban un grado por debajo de la calidez que las caracterizó durante la mayoría de las jornadas de enero. De cualquier manera, siguió ofreciendo un aspecto fantástico, invitando a buena parte de los veraneantes (no a todos porque hay varios que no se meten ni cuando los días son infernales). "Yo me baño una vez por mes", dijo Alberto de Quilmes mientras la pequeña Milonguita se zambullía en las olas: '"Vení, vamos a comer unas salchichas que hizo mamá", gritaba el padre desesperado por no meterse al agua; pero como la nena no quería saber nada, recurrió a un recurso extremo: "Vamos a ver al tío Eduardo, le decimos que te haga algún truco de magia". Un rato después, el tío le estaba "tirando el cuerito" porque a la nena le habían caído mal las salchichas'.