Las tormentas de la noche del miércoles pintaron de gris una jornada en la que no hizo frío, pero la gente prefirió tomarse un descanso del mar y hacer algunos paseos que había postergado.

Enero no aguantó. El invicto de veintidós días continuados de sol y con marco propicio para ir a la playa, se interrumpió. La lluvia, que otra vez apareció de noche, esta vez se adueñó de un día gris que modificó radicalmente las costumbres de los turistas, bronceados como nunca y hasta casi con una mueca de agradecimiento por el descanso que ofreció un día nublado y con lloviznas pero que, de todas formas, mantuvo una temperatura agradable que no exigió de recurrir a los abrigos que casi no salieron de las valijas en lo que va del mes.

De hecho, los vendedores de ropa fueron los más perjudicados de la temporada, no sólo por las altas temperaturas, sino también por los cambios en las rutinas del descanso de los argentinos.

Habitualmente, cada verano ofrece de tanto en tanto días destemplados y sin sol, que invitan a la gente a salir de compras. Uno de los paseos más tradicionales es el que tiene por destino las calles comerciales: las peatonales del centro, Güemes, Alem y la avenida Juan B. Justo. En ellas, el ritual de comprar pulóveres en Mar del Plata, debió enfrentar un coctel mortal para sus expectativas.

Y es que los días lindos y con temperaturas elevadas, fueron el primer detalle que alejaron a los consumidores de los negocios de prendas de abrigo. Por otro lado, como ahora se veranea en fracciones de días diferentes (menos quincenas y meses enteros, y más semanas o fines de semanas), los turistas aprovechan su tiempo de descanso para la recreación; los días lindos, por consiguiente, fueron disfrutados plenamente y hasta que el sol brilló, con lo que la noche sólo dejó tiempo para la cena o algún paseo.

Los comerciantes especializados en la venta que en otros tiempos era una visita obligada, ahora aseguran que "es una de las peores temporadas de la historia; se han vendido muy pocos pulóveres y sweters, algo que, hace unos años, era una actividad que nos veía con los locales llenos y con cola".

Quejas similares presentan los gastronómicos que, aseguran, "los turnos para comer al mediodía han quedado despoblados; la gente, sobre todo la que viene por pocos días a la costa, quiere aprovechar al máximo la playa y entonces arma la vianda y sale temprano rumbo a la arena. Nosotros debemos arreglarnos con el horario de la cena".

Ayer, en cambio, y gracias a la inestabilidad del tiempo, estos rubros tuvieron una mayor actividad- Además, los turistas también buscaron distintas alternativas para la playa: Morena y Paloma compartieron una tarde en el Circo Rodas, ubicado el puerto; Valentino y Francisco fueron al cine; Malena al Aqcuarium y los más grandes rumbearon más temprano a probar suerte al casino.

Una jornada de descanso en la playa (aunque algunos se animaron a meterse al mar aprovechando los 24 grados que no destemplaron la tarde) que puede llegar a extenderse en los próximos días, para los que se anuncian temperaturas máximas de 20 grados, aunque con sol; y se sabe que, con su sola presencia, todo se modifica.

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