Bajo esta definición se agrupan varios conceptos que responden a la idea de un consumidor que ajusta sus compras o contrataciones a sus necesidades reales y que eligen por opciones que respetan el medio ambiente y la noción de “comercio justo” más vinculada a la cuestión social. De ese modo las consideraciones sobre las empresas proveedoras y su comportamiento social y ambiental, el tipo de comercio que se pretende favorecer, el conocimiento del proceso productivo sobre el producto, el impacto ambiental considerando la producción, la distribución, el consumo y los residuos, el estilo de vida que promueve dicha opción en cuanto a si favorece el consumismo desmedido o no, la calidad del producto, y otras cuestiones son tenidas en cuenta por quienes promueven la idea de un “consumo responsable”. Muchas otras cuestiones pueden agregarse respecto a que la propensión de un consumismo desmedido acarrea innumerables perjuicios sobre los ciudadanos generando desigualdad y angustia para quienes son marginados de objetos y servicios que aparecen ofrecidos casi universalmente y pueden ser adquiridos solo por unos pocos. También la organización del consumo familiar, sobre todo de aquellas hogares con escasos recursos termina privilegiando objetos deseados por las agresivas políticas publicitarias, más allá de su real necesidad objetiva en desmedro de elementos básicos que hacen a la salud, a la alimentación, a la educación o al estándar de bienestar general. Celulares de última generación destellando luminosamente en el medio de la pobreza más dolorosa y denigrante en muchas de nuestras villas son un ejemplo concreto de lo que estoy señalando. Esté largo preámbulo de las diversas consideraciones del título tiene por objeto dejar a buen resguardo las multiplicidad de pautas que esta idea central posee, para centrarnos hoy en aquel que se vincula con el medio ambiente en términos específicos de la producción de residuos. Volveremos en otras oportunidades sobre otros aspectos que son también muy importantes para todos. Hace ya, 10 años la declaración oficial de las Naciones Unidas con motivo de la Cumbre de la Tierra sostuvo: “Una de las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción”. Hace pocos días recordé especialmente esa frase en oportunidad de almorzar junto a mi señora, en un patio de comidas de un reconocido shopping de la zona norte: A la hora de llevar la bandeja a la mesa pude observar que para solo 2 comensales la bandeja contenía: 3 vasos “descartables” (2 de plásticos para bebida 1 de acrílico para postre), 2 tapas de vaso “descartables”, 2 sorbetes “descartables”, 2 fundas de papel para sorbetes “descartables”, un puñado de 5 ó 6 servilletas “descartables”, 2 platos del menú principal “descartables”, 2 tenedores “descartables”, 2 cuchillos “descartables”, 2 platos del menú postre “descartables”, 2 cucharas para postre “descartables”, 2 sobre de salsa golf “descartables”, 2 sobres de mostaza “descartables”, 2 sobres de mayonesa “descartables”, 2 sobres de Ketchup “descartables”, 1 sobre de vinagre “descartable”, 1 sobre de aceite de maíz “descartables”, 2 sobres de sal “descartables” y 2 manteles individuales “descartables”. En algo así como media hora (por algo se llaman comidas rápidas) finalizamos el menú y para solo 2 personas (En la zona “metropolitana” somos algo así como 10 millones) se habían generado 36 residuos descartables. Claro que son pequeños residuos descartables, pero residuos al fin. Esa casa de comidas rápidas, seguramente ahorró 1 persona que tendría que lavar los platos si la vajilla hubiera sido retornable, y 1 otra (mozo) que alcanzara y retirara los condimentos y el servicio. Pero estoy seguro que ese ahorro lo pagamos todos con el descuido ambiental que genera esa política. Y si no ahora, en algunas décadas, lo que es mucho peor. Allí pensé que la fórmula que sostiene a ese modelo comercial, es de pocos empleados y muchos residuos. Es sin dudas una ecuación que solo le conviene a una parte (empresa), para la sociedad resulta mejor propuestas que brinden mayor empleo y sobre todo que produzcan mucho menos basura. Sería buena idea que para este jueves que se festeja el día mundial de los derechos del Consumidor, se promueva alguna política o norma que regule esa práctica comercial abusiva con el medio ambiente. En mi caso personal, luego de ese almuerzo me prometí 2 cosas: no volver, y compartirlo con ustedes. Cumplí. Se calcula que en la Argentina cada habitante produce aproximadamente un promedio 1 kg de basura por día. En el caso de los que viven en Capital Federal y Gran Buenos Aires 1,5 kg y las el norte de nuestro país, algo así como medio Kilo.