Con Teo Gutiérrez y las declaraciones cruzadas en el centro de la escena, el presidente del club y el entrenador Diego Simeone pidieron una tregua al plantel y que los trapitos sucios se laven puertas adentro.
Por MARIANO BOURGAREL.- El empate del domingo frente a Boca, en la Bombonera, representó mucho más que un resultado negativo para Racing. Porque el clásico fue el disparador para un escándalo, con Teófilo Gutiérrez como principal protagonista, porque el colombiano recibió cuestionamientos de adentro y de afuera, y no se quedó callado, a tal punto que contestó con munición pesada a sus compañeros y el cuerpo técnico. Con ese frente de tormenta, Rodolfo Molina, el titular del club, se presentó en el entrenamiento matinal de ayer y pidió una tregua, con el aval de Simeone, para que la Academia no siga exponiendo sus miserias en los medios, y al mismo tiempo, las partes coincidieron que las discrepancias tienen que resolverse puertas adentro, aunque todavía no está claro qué es lo que va a suceder con el goleador colombiano, pues puede ser sancionado por sus actitudes y ya se piensa en una transferencia para el próximo receso de verano. Después de la furia, llegó la paz en Racing. Aunque se sabe que es una circunstancia momentánea, coyuntural, que tiene que ver específicamente con la necesidad de bajar los decibeles para que no se continúa con el show mediático que expone al club y no le genera ningún beneficio. Es que antes del entrenamiento matinal en Avellaneda, y sabiendo el clima que existía entre los integrantes del plantel y el cuerpo técnico, Rodolfo Molina se paró delante de los jugadores, y les reclamó profesionalismo y que los conflictos “se resuelven acá adentro, y no en los medios”. Simeone, salpicado por los dichos de varios jugadores, respaldó la postura de los dirigentes, y también solicitó que el plantel se concentre en lo futbolístico, para encarar con seriedad las cuatro fechas que restan para la finalización del torneo Apertura, más el debut en la Copa Argentina frente a El Porvenir. Tras las palabras, por separado, con Molina y Simeone, los jugadores hablaron a solas en el vestuario y más allá de alguna mirada inquietante, se comprometieron a dejar de lado sus diferencias, al pactar una tregua, por lo menos, hasta el final del campeonato. Y de esa manera se pudo un freno al cruce de declaraciones, porque ya el próximo paso era que Teo y sus detractores se tomaran a golpes de puño, en una amenaza que ya había quedado picando en discusiones anteriores. Lo cierto es que Teófilo Gutiérrez se presentó en el entrenamiento, no agachó la cabeza, y se sumó a los entrenamientos como si no hubiera pasado nada, pese a que su lengua filosa trató de “poco hombre” al que lo criticó y no dudó en decir que con Russo se sentía más cómodo que con Simeone. Por ahora, Teo sigue en Racing, tiene contrato vigente por dos años más, aunque el presidente Rodolfo Molina anticipó que podría existir una sanción económica para el colombiano, tanto por sus declaraciones como por haberse sumado tarde al equipo en la previa del clásico con Boca. Las especulaciones marcan que el grupo empresario que acompaña a Teófilo Gutiérrez tiene un principio de acuerdo con el Español de Barcelona (hasta se habla de la existencia de un precontrato), para que el jugador se marche al fútbol español a fin de año. No obstante, los candidatos para las próximas elecciones en la Academia no le dan luz verde a esa operación. Porque el propio Gastón Cogorno, que está en la fórmula con Molina, habló ayer en el programa partidario Corazón Académico y mencionó que “no lo vamos a regalar a Teo aunque se quiera ir. Yo quiero que esté en Racing el año que viene, y debemos pensar que el club hace un esfuerzo importante para traer jugadores de jerarquía”.
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