El técnico pisó mal antes de la práctica y debió ser asistido. Aunque está contento con la pretemporada, las últimas noticias sobre Fabbro e Iturbe lo pusieron de mal humor. Passarella, que viajó a Tandil para calmarlo, hasta ahora evitó a la prensa
Desde su llegada a Tandil, Daniel Passarella intentó mostrarse cerca de Ramón Díaz y con un humor relajado. Sin embargo, el motivo de su presencia en la ciudad donde River cumple con la pretemporada es menos feliz de lo deseado: el presidente viajó para darle explicaciones al técnico ante las últimas (malas) noticias en el rubro refuerzos.
Ramón comenzó el martes con un accidente: cuando se dirigía al campo donde River realizó un amistoso ante Ferrocarril Sud, el riojano pisó mal, se dobló el tobillo y debió ser asistido. Le colocaron hielo para disminuir la hinchazón.
Sin embargo, en las últimas horas, a Díaz también se le inflamó la paciencia: la noticia sobre la -ahora sí- trunca posibilidad de que Jonathan Fabbro se sume al plantel, más los inconvenientes surgidos en torno a las tratativas por Juan Manuel Iturbe, conspiraron contra el buen humor del entrenador, quien venía de días sonrientes por la satisfacción que le provocaron los trabajos de pretemporada y, en particular, el triunfo sobre Boca en el Superclásico.
La preocupación de Ramón reside en que su plan es jugar con un enganche y ese refuerzo, que considera imprescindible, no llega. Passarella viajó para calmar los ánimos y hasta ahora evitó el contacto con la prensa, pese a que lo prometió en un par de oportunidades. Mientras tanto, todos intentan mostrarse sonrientes. ¿Una paz dibujada para los flashes?