Nahuel Guzmán es el arquero en el que "Tata" más confía. Lo dirigió en su época dorada en Newell's, donde se consagró campeón. "Patón" cumple con uno de los requisitos que pidió el técnico en una de sus últimas apariciones públicas: "Jugadores valientes, que se atrevan a tomar riesgos". En la "Lepra", Guzmán lo hacía todo el tiempo: era salida permanente para los defensores y un falso líbero en la defensa. No es el más preciso con los pies, pero, si se equivoca, no duda en volver a pedirla y reintentar jugar.
Hoy, Guzmán es el arquero de los Tigres de México. Al club rosarino le quedaron u$s 3.000.000 por su venta. Tiene continuidad, el aval de Martino —en algún momento se habló de la chance de que lo llevaría al Barcelona— y una edad interesante, con sus 28 abriles.
Santiago Vergini era compañero del "Patón" en Newell's. Vergini es, básicamente, un invento de Martino. Con él en el banco de suplentes, el "Flaco" se afianzó y demostró cualidades futbolísticas más que interesantes. Sólido en la marca, con criterio para salir jugando y buen juego aéreo, se ganó su lugar en el Sunderland inglés. Conoce la idea del entrenador, tiene 26 años y todavía no alcanzó su máximo potencial: la Premier League lo hará seguir creciendo.
Mateo Musacchio fue un apellido que resonó mucho en River. Cuando tenía 15 años, Daniel Passarella, en ese momento técnico del equipo, lo concentró. Lo hizo debutar tiempo después, cuando cumplió 16. Y era central: a esa edad, en esa posición, Musacchio demostró, ya en ese entonces, su enorme personalidad. El "Millonario" lo regaló en el medio del turbio paquete en el que se fueron varios juveniles al Villarreal.
Él hizo su carrera allí. Empezó en el "B". Creció, se ganó la titularidad. No pudieron volver a moverlo. Ni siquiera cuando descendieron: Villarreal se desprendió de todo su plantel, excepto él y otros dos compañeros. Hace poco fue elegido entre el once ideal de la Liga de España en la última temporada. Lo quiso el Tottenham, que no lo compró porque no quiso pagar las 26 millones de libras que pidió el "Submarino amarillo". Recién llegó a 24 años. Es el gran proyecto que tiene la Selección Argentina en defensa. Y Martino, con los ojos puestos en todo el ciclo mundialista, quiere empezar a meterlo en el grupo.
Roberto Pereyra dejó de ser el volante tímido de River para convertirse en el dueño del sector izquierdo del mediocampo de la Juventus. En Italia, el "Tucu" mejoró enormemente. A su juego le agregó dinámica y orden táctico. Y potenció su gambeta, su velocidad. Martino posee opciones en ese sector de la cancha, pero la variante de Pereyra —que puede ocupar cualquiera de las dos bandas— es una opción interesante.
China será el lugar donde los cuatro se bautizarán con los colores albicelestes. Brasil, el rival. Habrá que ver cómo será el andar de todos ellos en la Selección Argentina. El tiempo lo dirá.
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