Olor. Con el calor, las pilas de bolsas de residuos que descansan en las veredas porteñas emanan un aroma hediondo. Se apilan en las esquinas, en todas las cuadras, en los conteiners. Desde el 24 de diciembre a la noche, el servicio de recolección de basura no trabaja. Para esa noche, el Gobierno porteño lo avisó: pidió a los vecinos que no sacaran los residuos porque no trabajarían los recolectores. Qué pasó después, es una incógnita.
Hay más de diez barrios afectados. En las pilas, que crecen todos los días, las ratas se pasean: se las ven por encima de las bolsas, corren. Todavía no hubo una respuesta oficial de parte del Gobierno de la Ciudad, pero se estima que desde este lunes funcionará nuevamente y volverá a limpiar Buenos Aires.
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