"Tenemos a más de 1.000 voluntarios (...) preparados para ayudar", dijo uno de ellos, Colin Turner. Los inmigrantes que llegaron a la capital del estado de Baviera fueron conducidos en autobuses o en trenes de cercanías a refugios temporales como una escuela, un club de tenis o el centro de congresos de Munich, que puede alojar a unas 1.000 personas.
Alemania, la mayor economía de Europa, ha sido el país de la Unión Europea que más refugiados ha acogido en esta crisis migratoria, la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Las autoridades prevén la llegada de 800.000 inmigrantes este año, cuatro veces más que en 2014, lo que supondrá un coste de unos 10.000 millones de euros (11.000 millones de dólares) para el Estado. La policía de Baviera calcula que 17.000 refugiados habrán pasado por el Estado al término del fin de semana. En Alemania, donde en los últimos meses se produjeron manifestaciones xenófobas y ataques contra extranjeros, sobre todo en el este, muchos creen que el Estado tiene una responsabilidad especial para con los refugiados, dada la historia nacional y la riqueza actual del país.
El sábado por la noche decenas de manifestantes de extrema derecha protestaron contra los inmigrantes en las afueras de la estación de Dortmund, en un incidente aislado en el que cinco personas resultaron heridas, incluidos tres policías, cuando se produjeron enfrentamientos entre ultraderechistas y militantes antifascistas.
En la estación de Francfort, cientos de personas llenaron los andenes y reunieron agua, comida y ropa para los inmigrantes durante la noche. Mustafá, un egipcio que lleva 20 años viviendo en Francfort, sujetaba una pancarta donde se podía leer "Una cálida bienvenida" en árabe. Lara Sabbagh, una voluntaria para la asociación Kleeblatt, hizo de traductora para algunos refugiados sirios.
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