La espantosa historia tuvo su origen en la noche del martes luego que la pareja discutiese. La mujer, de 47 años, agarró un cuchillo de la cocina y lo clavó nueve veces en el cuello de su pareja.
César Augusto Rodríguez, la víctima, quedó tendido en un charco de sangre. La asesina lo limpió con unos paños húmedos, lo vistió con su piyama y lo dejó en la cama donde luego se acostaría ella.
Al cabo de dos días de convivencia con el cadáver la mujer confesó el crimen a su hermana, quien espantada por la situación alertó a la Policía de Bogotá.
Los efectivos de seguridad debieron forzar la puerta para ingresar al domicilio. Una vez dentro encontraron a la pareja acostada en la cama como si estuvieran durmiendo una siesta.
Los vecinos testificaron que la relación era conflictiva y que Rodríguez solía golpear a su pareja aunque no creían que ella diera con el perfil de una asesina.
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