Quilmes le propuso a River un partido cortado con cuatro volantes en la zona media que tapaban la salida de los laterales y el circuito de los creadores. River mandó de punta a tres jugadores, el Pity, Alario y Mora. En eso de estudiarse andaban cuando Alario se avivó en un lateral de Vangioni de una patriada sacó un penal polémico, que Rapallini no dudó. Mora erró el primero que se pateó de nuevo porque Benítez casi que se le tiró encima al uruguayo. La segunda la clavó en el ángulo. No tardó el Millo en plantar banderas ofensiva unos minutos después como por para que no haya dudas de que iba por más con un Mercado vertical y un Pity Martínez que le dio débil al tiro final. Antes de la media hora otra vez la presión y el juego para que la chance la tenga Alario y que la pelota se le vaya por encima del travesaño.
Era el mejor momento del Millo, pero el festejo fue cervecero. Ponzio no la revoleó y la perdió, Rescaldani la hizo bárbaro y la bola rebotada le quedó a Romero sin marcas y con la defensa del Millo dormida y mal parada. Empate y otra vez a remar para el equipo del Muñeco, que casi vuelve a estar en ventaja por una gran jugada de Bertolo. El primer tiempo se agotó con una jugada increíble que le tapó Barovero a Celaya y una media vuelta de Alario que se fue pegada al palo. Pero el moño lo puso el Pity con un golazo terrible, fuera de partido para lo que estaba jugando. Lo mejor estaba por venir.
En la parte final, no hubo tiempo para que Quilmes se acomode porque a los 7´ minutos otra vez el Pity tras una gran jugada de Bertolo. Mora y Alario siguieron con los gritos. Todo fue del equipo del Muñeco en la parte final porque lo que vino luego fue un gran partido de la banda que vapuleó a Quilmes para volver a ganar en el Monumental y asomar como un candidato que tiene recambio y buena perspectiva.
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