Caído Rinaudo, Maxi quedó como principal objetivo. "Me gusta, pero hasta donde se no avanzamos", dijo Guillermo, en diálogo con La Red. La situación de Rodríguez tuvo una doble traba. Por un lado, los dirigentes no querían asumir el costo político que significa desprenderse del jugador ícono. Así, obligaban a Rodríguez a declarar públicamente que quería irse de Newell's para jugar en Boca. Y él no estaba dispuesto a tanto.
Boca podía incorporar a un futbolista porque había logrado conseguir dos excepciones. La primera fue la autorización por parte de la AFA para sumar a un jugador que no esté libre por falta de pago. Por esto, el Mellizo pensó en grande: Rinaudo, Mario Bolatti, la Fiera; todas figuras en sus clubes, con trayectoria europea y la espalda suficiente para llegar, ponerse la camiseta y jugar el jueves, en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores contra Cerro Porteño en Paraguay.
La otra excepción es nueva: a cambio de una multa de U$S 10.000, le habían permitido entregar la lista de buena fe, que, según la reglamentación, se presenta hasta 48 horas antes del primer partido de octavos —es decir, ayer martes a las 21:45— en la noche del miércoles. A menos de que hagan una negociación fugaz y efectiva, el técnico deberá arreglarse con lo que tiene.
De todos modos, habrá dos cambios en la lista de buena fe: Julián Chicco por Gago y Nicolás Benegas por Matías Roskopf. Chicco, justamente, juega como número 5: le da una opción, aunque liviana, para tener variantes en la mitad de cancha.
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