El ciclo de Mauricio Pellegrino en Independiente culminó en el preciso instante en que Patricio Loustau decretó la derrota ante San Lorenzo. Es cierto que al entrenador le restan unas semanas de contrato pero no se le renovará por no haber cumplido ninguno de los objetivos planteados. Eso sí, si no pasa con éxito a San Telmo en la Copa Argentina adelantará su partida. De todos modos Gabriel Milito es el candidato de todos para ponerse el buzo de entrenador y recuperar la mística perdida.
Se terminó el tiempo de Pellegrino en el Rojo. ¿Le quedó grande? No. Pero nunca pudo transmitirle a los jugadores esa estirpe ganadora, ese contagio anímico que se necesita para sacar adelante finales anticipadas. Por más que Hugo Moyano invirtió mucho en este plantel e hizo esfuerzos los resultados brillaron por su ausencia y en todos los casos el fracaso se le facturó al entrenador. Afuera de la Copa Argentina temprano ante Lanús, afuera de la Sudamericana de manera increíble (se la facturaron también a los errores de Diego Rodríguez), afuera de la pelea por el torneo pasado y lo peor afuera de la Libertadores a manos de Racing. Con lo cual cerró el 2015 con la sensación de que se había mejorado pero no había alcanzado por poco. Por eso el DT se mantuvo en el cargo e intentó quedarse con un torneo 2016 que tendría a todos los grandes jugando Libertadores pero ni así pudo quebrar el maleficio de los partidos clave. Nunca el equipo tuvo chapa de campeón ni rebeldía para sacar pecho y en eso tiene que ver la mano del entrenador.
Hoy por hoy sabe que está afuera. En la práctica de ayer reunió al plantel y después de una extensa charla les pidió que levantaran la cabeza y que tomaran el encuentro ante San Telmo como una final. Lo que le falta es quedarse afuera con un equipo de la B Metro y entonces si, se tendrá que ir por donde vino sin mucho más.
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