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Internacionales
31 | 12 | 2016
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Los outsiders, con Trump como abanderado, se instalaron en la política internacional en 2016

Juan Lazzarino - @elvascoJuan
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Por Juan Lazzarino - @elvascoJuan


El presidente electo de los Estados Unidos representa a una raza que llegó para quedarse en el panorama mundial. Desde Chile hasta Francia, repasá los casos más emblemáticos.

Los outsiders, con Trump como abanderado, se instalaron en la política internacional en 2016
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Cuando el ahora presidente electo de los Estados Unidos, Dondald Trump, era un incipiente candidato, una de sus primeras armas de campaña fue una crítica mordaz a lo que él llamó "las elites de la política". Enfrentado a esta clase simbolizada por el Capitolio de Washington, se mostró como una alternativa llegada desde la ficción orientadora que más gusta a los norteamericanos: theself-mademen (El hombre que se hace a sí mismo).

Así, tras las elecciones del 8 noviembre, se consagró alguien que tuvo como mayor capital político el impugnar a todo un sistema para poder hacerse de él. Así llegaron los "outsider" a la cúpula del poder mundial. Sí, tal vez Trump sea el más importante de los outsiders, pero no fue el primero, ni tampoco será el último.

Tal como hizo el millonario hotelero en su campaña, los outsider se valen del descontento generalizado y de la crisis de representación existente para señalar que aquella separación entre los ciudadanos y las principales caras de los partidos políticos mayoritarios es lo que sostiene el statu quo y todo aquello que hace a la sociedad infeliz. El rédito del outsider existe cuando logra capitalizar esa separación en sus consignas, para pasar luego a su persona.

Sin embargo, hay quienes sostienen que el carácter de advenedizo del neoyorquino es más un montaje de campaña o una pose que un atributo. Si bien es cierto que Trump ya había coqueteado con el Partido Demócrata en más de una ocasión sin mucho éxito y que su relación con Rudolph Giuliani viene de larga data- fue ampliamente investigada para saber si las exenciones impositivas que The Trump Group había recibido habían sido en parte caridad del ex alcalde de New York-, recién en 2012 se mostró amable con la idea de postularse, aunque finalmente apoyó al candidato republicano Mitt Romney.

Outsiders por el mundo

A pesar de que el futuro presidente de los Estados Unidos puso la vara alta para esta incipiente forma acceso al mundo de la política, hay muchos antecedentes. Y algunos muy cercanos.


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En 2011 estallaron en Chile distintas manifestaciones en contra del sistema educativo. Así tomó notoriedad Camila Vallejos, una joven alumna que había comenzado a militar en las estructuras de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Su presencia en los medios y la fuerza de las manifestaciones la logró posicionar como referentes del reformismo trasandino y así llegó hasta el Parlamento, en 2013.

Pero el más outsider de la región sin dudas es el presidente de Paraguay, Horacio Cartes. El destacado empresario tabacalero nunca había participado de política hasta 2009, cuando se afilió al Partido Colorado. Incluso durante la campaña reconoció que había votado por primera vez a los 54 años. Sin embargo, su experiencia en el mundo del deporte fue su más sólido respaldo. Comenzó en 2005 cuando asumió la presidencia del Club Olimpia, con el que obtuvo varios títulos. Su gestión lo llevó a ser director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol. En medio de una crisis de representación donde la mayoría de los paraguayos reconocía no saber a quién votar, la estructura del Partido Colorado se vio obligada a apoyar a Cartes. La primera opción era el ex general Lino Oviedo, pero este pereció en un accidente aéreo en las vísperas de la campaña. Así, sin ninguna experiencia en la función pública, llegó a la presidencia.

Más cercano a Vallejos, Pablo Iglesias pugna por un lugar en el Palacio de la Moncloa, en España. El cofundador de Podemos se sumó a la arena política tras capitalizar al sector más contestatario del movimiento Indignados o 15-M, que ocupó Puerta del Sol -punto neurálgico de Madrid- durante un mes en 2011. Luego de haber militado en movimientos estudiantiles, Iglesias dio origen a Podemos en 2014 y en las primeras elecciones obtuvo escaños en distintas alcaldías y comunidades, además de representación en el Parlamento Europeo.

Cuando la forma de ingreso se transforma en un slogan de campaña

Alrededor del concepto "outsider" en la política rondan muchos más representantes, en su mayoría críticos. Pero, con la proliferación de ejemplares, también surgen las imitaciones de campaña que buscan capitalizar el valor creciente del término. No se es outsider si antes de presentarse se ha pasado por los estamentos tradicionales de la política. Tampoco si el mundo donde se desenvuelve está impregnado de representantes de la misma. Este particular modo de lanzarse a la función pública siempre es antecedido por una mirada crítica de la realidad y una marcada disconformidad respecto de la clase política. Es siempre una manifestación de cambio o renovación.

Tal vez lo fuera en 2014, cuando arribó al Ministerio de Economía e Industria, de la mano del presidente de Francia, François Hollande. Pero en la actualidad, y por mucho que él y sus asesores de campaña lo intenten, Emmanuel Macrón está muy lejos de ser un outsider. Había llegado al Eliseo con la misión de cambiarle la cara al oxidado gabinete del presidente socialista y, con una imagen renovada, sincerar el ajuste y el giro a la derecha. Pero el millonario de 36 que se hacía cargo de las finanzas francesas también había formado parte del directorio de banco Rotschild, así que hasta en ese entonces el término le calzaba con holgura.

Tras renunciar en agosto de este año a su ministerio, se lanzó a la carrera por la conducción del Palacio Eliseo. Aún debajo de la ultraconservadora Marine Le Pen, el joven millonario sigue en franco crecimiento en las encuestas y va camino a disputarle la segunda vuelta. En las últimas manifestaciones públicas, volvió a definirse como un hombre que viene por afuera de la política.

Al parecer, ser un outsider pasó a "ranquear" alto entre los atributos de aquellos que pretenden ser parte de la vida política a nivel mundial. Que sea cierto o no, ya no forma parte de la campaña.

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