La gran pelea de este año no fue la de Floyd Mayweather contra Conor McGregor. El combate más importante del 2017 fue una semana después, cuando se encontraron en un ring Canelo Álvarez y Gennady Golovkin. Aquella pugna terminó igualada: fue empate, en un fallo polémico de los jueces.
Ahí quedó latente la posibilidad de que haya una revancha. Es necesario, el público lo pedía. Y los representantes de ambos pugilistas se pusieron de acuerdo: sería el próximo sábado 5 de mayo de 2018, en Estados Unidos. Si bien todavía no se definió la sede, podría ser el Estadio de Dallas Cowboys, el mítico Madison Square Garden o algún escenario en Las Vegas, todos en Estados Unidos.
De momento, ante el pulgar arriba del kazajo, solamente falta que Óscar de la Hoya, agente de Álvarez, se reúna con Canelo para firmar el contrato. Eso ocurrirá en los próximos días.