El autor responde ambas preguntas con los argumento de la Física Cuántica y la Parapsicología. Las predicciones de los viajes a la Luna y del hundimiento del Titanic.

En estos días tomó gran difusión la teoría del desdoblamiento del tiempo (o teoría de Garnier) que presenta una explicación –desde el campo de la Física Cuántica– para los fenómenos humanos por los cuales es posible conocer el futuro y, a partir de ello, tomar una decisión sobre aceptarlos o modificarlos.

Esta idea no es nueva. Fue formulada en 1988 por el físico francés Jean-Pierre Garnier-Malet, un científico de gran renombre. Sostiene que cada humano vive simultáneamente en tiempos diferentes (un tiempo real y un tiempo "cuántico" y que todos tenemos lo que él llama un "energético" por el cual somos capaces de viajar al futuro para anticipar resultados y guiar al cuerpo físico a través de la intuición.

Garnier apunta que el conocimiento anticipado que podemos tener de lo que acontecerá se debe a fenómenos cuánticos y no psíquicos o espirituales.

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Desde su Teoría del Desdoblamiento del Tiempo afirma que existimos en dos planos temporales a la vez: el hoy y el mañana; por lo que nuestro doble cuántico se aventura en el futuro para advertirnos de los peligros por acontecer y ayudarnos a tomar las mejores decisiones mediante corazonadas.

Es muy interesante esto, puesto que lleva a convalidar métodos y técnicas muy antiguos así como los resultados obtenidos por la Parapsicología en el campo de lo extrasensorial (clarividencia, telepatía y precognición).

Antonio Las Heras define al I Ching es como una brújula

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"El Libro de las Mutaciones"

Cuando en la reciente 50 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, tuve la oportunidad de entrevistar a Mo Yan (seudónimo de Guan Moye), único ciudadano chino en ganar el Premio Nobel de Literatura, galardón que recibió en 2012, sobre ese varias veces milenario libro que es el I Ching, no vaciló en responderme que se puede usar para conocer el futuro de la persona que lo consulta y, a partir de allí, tomar las decisiones adecuadas. No me lo estaba diciendo cualquier persona, sino un intelectual mundialmente reconocido como tal. El tema es clave puesto que, de ser así, existe al menos una herramienta con la cual no sólo se puede tomar conocimiento, cabal y preciso, de lo que a uno le espera en un momento futuro sino que –a partir de eso– es posible modificarlo.

El I Ching, Yijing o I King es un libro oracular chino cuyos primeros textos se suponen escritos hacia el 1200 a. J. Pero su nacimiento no estuvo allí; sino mucho antes, en épocas dónde se lo mantenía en la memoria. El término i ching significa “libro de las mutaciones”, precisamente porque informa al consultante sobre cómo irá evolucionando su vida a través del tiempo.

El texto fue aumentado durante la dinastía Zhou y posteriormente por comentaristas de la escuela de Confucio; aunque su contenido original es de procedencia taoísta y no confucionista. Sus seguidores afirman que describe o interpreta la situación presente de quien lo consulta y aconseja el modo en que se puede resolver el futuro si se adopta ante él la posición correcta. Si bien se trata de un libro oracular en cuanto refiere a la situación actual y futura de la persona– también es sapiencial y moral y –a la vez– por su estructura y simbología es un libro filosófico y cosmogónico.

El sabio Carl Gustav Jung (1875/1961) médico psiquiatra, psicoanalista, parapsicólogo y antropólogo trabajó muy detenidamente en este texto, afirmando que daba una descripción exacta de la situación de la persona al momento de consultarlo. Tanto es así que, cuando en uno de sus pacientes el tratamiento se detenía, le proponía consultar al I Ching para conocer qué estaba ocurriendo y comprender de qué manera convenía continuar el trabajo psicoterapéutico.

Hundimiento del Titanic y viajes a la Luna

Si nos ponemos a estudiar con detenimiento la Historia de la Humanidad encontramos muy variadas situaciones en las que alguien pudo conocer hechos específicos y concretos –o sea, no estamos refiriéndonos a vaguedades– que habrían de suceder sin que esto estuviera dentro de las probabilidades esperables.

Pongamos, por ejemplo, el caso del hundimiento del RMS Titanic, al que no sólo se consideraba insumergible sino que se afirmaba que “ni Dios lo hunde.”

La catástrofe marítima ocurrió en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, cuando el transatlántico británico RMS Titanic (de la White Star Line) que realizaba su viaje inaugural se hundió en medio del Océano Atlántico.

Lo que aquí nos interesa es que investigaciones realizadas posteriormente permitieron comprobar que gente que había sacado pasajes para ese viaje prefirió perderlos y no embarcar debido a que alguien de la familia había tenido un sueño donde “veía” al Titanic chocar contra una montaña que emergía repentinamente del océano e imágenes similares. La pesadilla les resultó tan vívida que, por ella, salvaron sus vidas. Se comprobó que esto sucedió a varias personas que no se conocían entre sí.

Como si esto fuera poco, recordemos que el escritor norteamericano Morgan Robertson, publicó 14 años antes, una novela sobre un barco ";inhundible" llamado Titán que chocaba contra un iceberg en su viaje inaugural, también en el mes de abril, haciendo el mismo recorrido del Titanic al que describe en sus páginas con total similitud a la embarcación real que, por supuesto, al momento de escribir la obra ni siquiera estaba en la mente de los constructores.

Y tratándose de escritores, imposible no señalar aquí a Julio Verne (1828/1905) quien en su novela “De la Tierra a la Luna” prácticamente describe el viaje de la Apolo XI indicando hasta el lugar geográfico de dónde despega el cohete que, en aquellos días, era un pantanal deshabitado. Si. En su libro Verne da las coordenadas de lo que después sería Cabo Cañaveral. ¡Mayor exactitud, imposible! ¿Cómo obtuvo tan precisos conocimientos si no apelamos a la explicación de la precognición?

Albert Einstein (1879-1955)

Albert Einstein (1879-1955)

Precognición

Este tipo de fenómenos los explica la Parapsicología. Uno de los fenómenos extrasensoriales que esa ciencia ha comprobado es el de precognición, que se define como “conocimiento cierto de un hecho futuro que no puede ser conocido por deducción, razonamiento o inferencia lógica.” Hechos de tal naturaleza hay muchísimos.

A partir de 1930 en que el Dr. Joseph Banks Rhine (1895/1980) ocupó la primera cátedra y laboratorio de Parapsicología en la Universidad de Duke (Estados Unidos), investigaciones probaron que la precognición tiene real existencia. Cantidad de otros estudios, realizados con metodología de la investigación científica, permitieron constatar que –en efecto– los humanos estamos capacitados para –por vía parapsicológica– obtener información sobre hechos que habrán de ocurrir en el futuro y, con tales datos, actuar de la manera que lo consideremos más conveniente.

Obvio que, tratándose de sueños, intuiciones, accesos repentinos a la conciencia o la forma que fuere, queda en cada humano si prestar o no atención a ese dato. En mis indagaciones escuché a más de uno decirme:

“Pero… ¿qué iba a pensar yo que eso sería una realidad?” Y es lógico que así ocurra puesto que la cultura Occidental ha dejado a un lado la atención a estas capacidades que todo humano tiene. Lo parapsicológico es parte constitutiva de la condición humana.

Y en cuanto a la concepción del factor tiempo ya Albert Einstein (1879/1955) había explicado: pasado, presente y futuro conviven a un mismo momento; nuestros engañosos cinco sentidos en conjunto con la consciencia nos hacen creer que se trata de tres aspectos diferentes del tiempo.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis, parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. www.antoniolasheras.com

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