Como experto en la investigación del fenómeno OVNI, el autor manifiesta sus reservas sobre los anuncios hechos por Washington. ¿Qué se oculta?

Hace unos meses Donald Trump informó que estaba por ordenar la desclasificación de los expedientes OVNIS (ahora llamados FAI, fenómenos aéreos inusuales o FANI fenómenos anómalos no identificados) que se encontraban en poder de entidades dependientes del gobierno de los Estados Unidos.

De inmediato, desde las redes sociales hasta los medios noticiosos, publicaron que el presidente de los EE. UU. había dado la orden de poner a disposición del público los archivos secretos sobre presencia de objetos voladores de origen desconocido. Claro que, quienes hace décadas nos ocupamos del tema, tuvimos nuestras reservas. Lo que la información decía era que Trump habría de dar esa orden. No que ya la había dado.

Información incompleta

Pasó algún tiempo. Finalmente pareciera (y escribo “pareciera” con toda intención) que el hecho tuvo lugar. ¡Pero no es así! Lo único que quedó a la vista de la gente fueron acontecimiento sucedidos hace décadas y, por lo demás, incompletos.

Por ejemplo, el Pentágono puso un más que conocido caso argentino, el OVNI observado por el comandante Jorge Polanco; ocurrido el 31 de julio de 1995, cuando este piloto conducía un Boeing 727 de Aerolíneas Argentinas con 140 pasajeros a bordo, el cual fue escoltado por algo desconocido durante 17 minutos cerca del aeropuerto de San Carlos de Bariloche.

“Cuando miro hacia mi derecha – explicó Polanco veo un plato sopero gigante, como de 30 metros, acercándose lentamente hacia la puntera del ala nuestra y casi bien paralelo a nosotros”. “No estaba –agregó el avezado aviador– a más de 15 metros de la puntera del ala. Lo que más impresionaba de todo eso era el color que tenía, verde, que giraba por momentos blanco, y en su parte superior, como si tuviera una cosa con vida, una cadencia, como si fuera una cosa gelatinosa que parecía que respirase”.

Desde un avión de la Gendarmería Argentina, tripulado por Juan Domingo Gaitán (quien tiempo después falleció en un accidente aéreo) también se observó el extraño acontecimiento. En tanto, el aeropuerto de Bariloche quedó – inexplicablemente– a oscuras por varios minutos. Curiosamente (y escribo “curiosamente” a propósito) el informe desclasificado por los Estados Unidos hace poca mención a estos dos últimos hechos.

¿Miedo a una invasión extraterrestre?

Por supuesto, la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO) se apresuró a subrayar: "No existe evidencia concluyente de tecnología alienígena recuperada en la Tierra ni se confirmó jamás la existencia de vida extraterrestre".

Las autoridades de Washington se apresuraron a dejar en claro que el principal riesgo de dar a conocimiento público hechos de esta índole, según sus expertos y tal como lo avala el informe 2024 del Pentágono, es que civiles sin entrenamiento confundan el destello de prototipos militares de tecnología hiper avanzada con la hipotética aparición de naves alienígenas. Lo cual, de inmediato, me hizo recordar lo que sostenían hace cuatro décadas: era que mantenían en secreto los informes puesto que la gente podía quedar atrapada en una psicosis de terror al creer que habríamos de estar siendo invadidos por entidades inteligentes llegadas desde otros mundos. ¡Claro! Estábamos en plena Guerra Fría, con posibilidad de que hubiera un estallido atómico que destruyera la Tierra y eso no perturbaba la cotidianeidad de las personas… ¡pero informar sobre “platos voladores” nos haría volver locos! Ahora estamos en algo parecido.

OVNIS libro Las Heras R M

Tal como lo demostré en mi libro “OVNIS, los documentos secretos de los astronautas” tanto estadounidenses como rusos observaron, fotografiaron y filmaron los movimientos de vehículos desconocidos acompañándolos en el espacio exterior. De eso las desclasificaciones nada dicen. Apenas un hecho de 1972 observado por los astronautas de la Apolo XVII.

De manera tal que podemos afirmar que lo que se ha desclasificado hasta el presente es muy poco, se mantiene en secreto la gran mayoría. ¿Por qué sucede esto? A mi juicio es a causa de que había gran interés en la población por conocer si estamos siendo visitados por vehículos procedentes de otros lugares del Universo. Y, para disminuir la tensión, ¿qué mejor que el presidente de los EE. UU. diga que ordenó liberar archivos y dar a publicidad algunas cosas sin mayor trascendencia? Como enseñaba el prestidigitador Fu Man Chu: “cuando se hace el truco… a la gente hay que hacerla mirar en la dirección equivocada.”

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Astronauta Edgar Mitchell, fallecido el 4de febrero de 2016

Astronauta Edgar Mitchell, fallecido el 4de febrero de 2016

El testimonio de un astronauta que pisó la Luna

Personalmente tuve la oportunidad de conversar, en privado, con astronautas y cosmonautas quienes me confirmaron la realidad de la presencia de vehículos extraterrestres dirigidos (VED) tanto en la atmósfera terrestre como aterrizados al igual que en el espacio exterior. Precisamente uno de ellos fue Edgar Mirchell –sexto humano en pisar la Luna y miembro de la Apolo XIV– pero, tal vez, sea más concreto recordar la entrevista que, en 2015, brindó al diario inglés Mirror, Allí Mitchell indicó que varios militares habían visto naves extrañas sobrevolando bases de misiles y las famosas instalaciones de White Sands, donde se detonó la primera bomba nuclear del mundo en 1945.

White Sands era un campo de pruebas de armas atómicas, y eso es lo que interesaba a los extraterrestres ”, explicó. Y agregó: “Querían conocer nuestras capacidades militares. Mi propia experiencia y mis conversaciones con gente de las bases me dejaron en claro que los extraterrestres vinieron para evitar que fuéramos a la guerra y a ayudar a crear la paz en la Tierra”.

Hablé con muchos oficiales de la fuerza aérea –agregó Mitchel– que estuvieron activos durante la Guerra Fría y me afirmaron que veían OVNIS volar sobre ellos y que a menudo desactivaban sus misiles. Y otros oficiales de las bases de la costa del Pacífico me dijeron que sus misiles eran derribados con frecuencia por naves extraterrestres ”.

La conclusión es que el tema es demasiado arduo como para pensar que habrá una desclasificación completa. Apenas sólo algunos viejos, incompletos y poco precisos hechos como para tener entretenida a la población. Una metodología ya muy conocida, por cierto.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor. “OVNIS, los documentos secretos de los astronautas” y “Qué hay detrás de los OVNIS?” son dos de sus libros. www.antoniolasheras.com

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